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Puerto Rico: Ponencia ante el Seminario Regional del Pacífico del Comité de Descolonización

Publicado en Caribe fecha Junio 5th, 2012

«Los imperios nunca han tenido otro interés que el suyo propio. Nunca han dado nada de la generosidad de sus corazones porque eso no existe en su accionar. Cualquier ayuda o supuesto beneficio que concede un imperio es porque el más beneficiado será el propio imperio».

Ponencia ante el Seminario Regional del Pacífico del Comité de Descolonización. Quito, Ecuador, 31 de mayo, 2012
Por Wilma E. Reverón Collazo

En el pasado Seminario Regional del Caribe que se llevó a cabo en San Vicente y Granadinas, los exponentes ante el mismo trajeron a la atención del comité varias preocupaciones y recomendaciones que merecen ser recordadas y revisitadas en este seminario. La continuidad y el seguimiento de los trabajos que lleva a cabo este Comité son indispensables para poder lograr las ambiciosas metas que se han propuesto.

1. La necesidad de que se regrese a los principios encarnados en la Resolución 1514(XV) cuyos mandatos tiene como encomienda prioritaria este Comité:

Sobre este planteamiento que tal vez alguno considerará obvio, adoptando el tema del mensaje del Canciller Ricardo Patiño, necesitamos descolonizar nuestras mentes para poder hacer efectiva la tarea de  la implementación de la resolución. Y es que seguimos hablando de descolonización con el lenguaje de los colonizadores y desde la perspectiva de los colonizadores. Los colonizadores, a quienes llamamos “potencias administradoras” operan desde una falsa legalidad. Digo esto porque su poder para ostentar cualquier título o derecho para “administrar” y tomar decisiones sobre los territorios que ellos ocupan y a nosotros nos ocupa, emanan de derechos y títulos que se auto gestionaron básicamente de dos formas: la primera, invadiendo y ocupando territorios habitados o pertenecientes histórica y geográficamente a otros pueblos o naciones que no eran el suyo; o la segunda mediante el trueque por tratados y cesiones entre colonizadores de territorios habitados, como se intercambian parcelas de terreno con ganado.

Por eso es que la Carta de Naciones Unidas incorporó los principios de autodeterminación de los pueblos en su Capítulo XI. No conforme con dichos pronunciamientos, ante la realidad de que el colonialismo continuaba impávido, la comunidad internacional en 1960 decidió adoptar un instrumento que tuviera la capacidad de ponerle punto final a este flagelo de la humanidad.

¿Por qué entonces una tercera década de descolonización? Porque falta, para liberarnos y descolonizarnos mentalmente de esa falsa legalidad, darle un carácter abolicionista a la Carta Magna de la Descolonización. De la misma forma que al declarar la emancipación de los esclavos  se abolieron todos los títulos que ostentaban los esclavistas, tenemos que proclamar la abolición de todos los títulos que ostentan los colonizadores, y tenemos que empezar a proclamarlos en nuestras mentes.

Desde una perspectiva abolicionista de la descolonización, se entiende el mandato de la 1514(XV) en su párrafo 5:

5. En los territorios en fideicomiso y no autónomos y en todos los demás territorios que no han logrado aún su independencia deberán tomarse inmediatamente medidas para traspasar todos los poderes a los pueblos de esos territorios, sin condiciones ni reservas, en conformidad con su voluntad y sus deseos libremente expresados, y sin distinción de raza, credo ni color, para permitirles gozar de una libertad y una independencia absolutas.

Ha sido la falta de adhesión a este principio por parte de las potencias colonizadoras que insisten en seguir aferrados a los territorios, conjuntamente con la falta de exigencia del cumplimiento de este mandato por parte de la comunidad internacional, lo que nos trae aquí a discutir la implementación de un tercer decenio de descolonización.

La Resolución 1514(XV) ha sido reconocida como derecho imperativo, por lo tanto, obligatorio para todos lo estados miembros, por virtud de las opiniones consultivas emitidas por la Corte Internacional de Justicia en el caso de Namibia en 1971 y en el caso del Sahara Occidental de 1975.

2. La prioridad del Comité de Descolonización debe ser enfocarse en las necesidades de los territorios y no en las de los colonizadores:

Si el Comité parte de la falsa legalidad de los colonizadores sobre los territorios, podrá atender los justos reclamos de los pueblos bajo colonialismo sin importarle lo que puedan opinar los colonizadores sobre las iniciativas que se tomen. Se le ha dado demasiado de mucha deferencia a las opiniones de los colonizadores en detrimento de los derechos de los pueblos bajo colonialismo. No ignoramos las complejidades de la realpolitik que desgraciadamente aún impera en los trabajos de la ONU. No obstante, en la toma de decisiones sobre acciones a tomar, “los intereses de las potencias administradores” no deberían configurar en nuestras mentes, nuestro lenguaje y mucho menos en los documentos del Comité de Descolonización, porque hacerlo es reconocerle intereses a los cuales no tienen derechos.

Lo que nos lleva al tercer planteamiento que se hiciera en el  Seminario del Caribe:

3. Los trabajos del Comité deben ser guiados por la voluntad de los pueblos bajo colonialismo adoptando un rol que no sea el de un mero observador, sino mas bien el de un activista y defensor de los mismos:

El Comité debe denunciar ante la comunidad internacional la negativa de los colonizadores de cumplir con le mandato de la 1514(XV) y la indiferencia e inobservancia de las resoluciones de este Comité. Mucho del trabajo valioso del Comité se pierde en los trámites burocráticos de la ONU. Las resoluciones que se aprueban, los testimonios que se recopilan, quedan almacenados en los archivos de la ONU sin que se diseminen y se publiquen ampliamente en los territorios afectados. Los pueblos objetos de nuestras discusiones no se enteran en su mayoría de los trabajos y discusiones de este Comité. Por lo tanto resulta necesario que el Comité, que tiene escasos recursos económicos,

(1) haga uso efectivo de las redes sociales y el internet para la divulgación de su trabajo;

(2) haga un esfuerzo mínimo de enviar a la prensa de los territorios la información que les concierne. Los comunicados de prensa deberían ser parte del esfuerzo  y los instrumentos de educación de la ONU, lo que nos lleva a la cuarta recomendación del Seminario del Caribe.

4. Los pueblos de los territorios bajo colonialismo deben ser informados y educados en cuanto a las opciones reconocidas como descolonizadoras:

Este tema fue expuesto por alguno de los ponentes del día de ayer. Para poder llevar a un pueblo a una consulta sobre su destino político, debe ser precedido por un periodo de información y educación del pueblo, con materiales preparados por personas que no tienen intereses en el resultado de la consulta. Les traigo como ejemplo el referéndum que se va a celebrar en Puerto Rico el 6 de noviembre próximo. La consulta ha sido legislada por el gobierno anexionista de Puerto Rico con un objetivo: crear una mayoría artificial a favor de la anexión de Puerto Rico.  El referéndum tiene dos preguntas: La primera es si los puertorriqueños queremos continuar bajo una relación territorial con EEUU, sí o no, o sea el reconocimiento de la falsa legalidad. La segunda pregunta es optar entre la anexión (estadidad), el Estado Libre Asociado Soberano o la Independencia.

Esta consulta legislada por el gobierno de turno anexionista, no tiene ningún componente de educación al pueblo sobre que significa cada opción ni que consecuencias políticas y económicas implican.  Entre las opciones que se incluyen, la estadidad no existe bajo el derecho internacional ya que la integración a la que se refiere la Resolución 1541(XV) es el resultado de un acuerdo entre dos entes políticos soberanos. El Estado Libre Asociado Soberano, nadie sabe lo que es ya que quienes lo pusieron en la papeleta fueron los anexionistas  tratando de crear temor en el pueblo con la palabra soberanía adjuntada a lo que ha sido la preferencia política de los puertorriqueños en cada plebiscito celebrado: el Estado Libre Asociado. Pero como dicen en mi pueblo, “el señor castiga con fuete y con vara” todas las encuestas reflejan que la mayoría de los puertorriqueños, en un enigma mas misterioso que el de la Esfinge,  votarán por un lado a favor de continuar una relación territorial con EEUU mientras a la misma vez votarían a favor del Estado Libre Asociado Soberano. Ante la perspectiva de que el engendro de referéndum les resultará contrario a los que buscaban, el gobierno anexionista está considerando enmendar las preguntas, y como tienen mayoría absoluta en ambas cámaras probablemente lo hagan.

Mientras tanto nuestro pueblo es llevado a una consulta sin ninguna información que no sea la propaganda de cada uno de los partidos políticos cuyo único interés es tener el control del presupuesto del gobierno de Puerto Rico, con la excepción del Partido Independentista Puertorriqueño que no tiene otro interés que promover el mensaje a favor de la independencia.

Dicho referéndum tampoco es vinculante en forma alguna para EEUU.

El Comité de Descolonización debía ser parte importante de cualquier iniciativa de consulta en cualquier territorio bajo su consideración. Eso traerá la incorporación de los principios del derecho internacional y la posibilidad de que los pueblos no sean víctimas de estrategias políticas que no tiene en lo absoluto ningún interés en que la gente ejerza su derecho a decidir libre e informadamente.

6. La necesidad de que se impriman opúsculos y se distribuyan ampliamente en los territorios  que contenga información sencilla sobre las tres opciones descolonizadoras reconocidas internacionalmente.

7. La necesidad de que se tenga data empírica sobre los territorios que permita para evaluar objetivamente cual es la voluntad del pueblo.

En el resumen en inglés de esta ponencia se incluyen otras recomendaciones relacionadas al reclamo de los habitantes de los territorios para que este Comité despliegue un rol más activo en la educación de nuestros pueblos sobre su derecho a la libre determinación. Lo que me trae a una recomendación que hice en le Seminario del Caribe: la creación de un fondo al cual deban aportar las “potencias administradoras”, para atender las necesidades de educación y la transición hacia la soberanía.

Como parte de esa descolonización mental a la cual invité al principio de la ponencia, los pueblos bajo colonialismo deben asumir que no tienen nada que agradecerles a los colonizadores. Los imperios nunca han tenido otro interés que el suyo propio. Nunca han dado nada de la generosidad de sus corazones porque eso no existe en su accionar. Cualquier ayuda o supuesto beneficio que concede un imperio es porque el más beneficiado será el propio imperio.

Si los pueblos bajo colonialismo fueran  a ser compensados como víctimas que han sido y son de la explotación y el saqueo de sus recursos naturales, la apropiación ilegal de sus tierras para el establecimiento de bases militares, los daños al medio ambiente de sus operaciones militares e industriales,  en algunos casos por más de un siglo como en Puerto Rico, no habría suficiente dinero en el mundo para compensar a nuestros pueblos.

Por lo tanto, es tiempo ya que la ONU exija a todos los colonizadores la aportación para la creación de un fondo para la educación de nuestros pueblos;  para ayuda financiera en los procesos de consultas y transición hacia la soberanía plena; y al momento de la soberanía, la compensación por los años de subyugación colonial, de acuerdo a la capacidad del país colonizador y de la necesidad del pueblo colonizado.

No quiero terminar sin referirme por un momento al caso de las Malvinas. Aunque puedo entender los reclamos de los habitantes de las Malvinas, quiero que entiendan que el reclamo de Argentina tiene gran legitimidad por tratarse de una apropiación ilegal y por la fuerza de territorio sobre el cual Argentina ostentaba soberanía históricamente.  Este caso es un tema de un legítimo reclamo de integridad territorial de la nación y el pueblo argentino.

El mismo reclamo que tiene el hermano pueblo de Cuba sobre al territorio utilizado por EEUU como cárcel de terroristas y centro de tortura en la provincia Cubana de Guantánamo. Como latinoamericana y caribeña, soy hija de la patria grande y aspiro no solo a la independencia de mi particular pedazo tierra, Puerto Rico, sino que aspiro a que podamos seguir el ejemplo del pueblo Ecuatoriano y podamos expulsar y prohibir la presencia de bases militares extranjeras de nuestras tierras y la presencia de enclaves extranjeros que a la altura del Siglo 21 siguen propulsando la racista y etnocéntrica visión de querer imponer los valores de los pueblos europeos en pueblos que nos honramos por la diversidad y belleza de nuestros pueblos originarios y la vibrante cultura que ha creado la integración de pueblos del Asia y África en nuestro entorno latinoamericano.

Muchas gracias.
Tomado de Movimiento Independentista Nacional Hostosiano

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Bruno Rodríguez en ONU: “La reconstrucción de Haití es tarea pendiente”

Publicado en Caribe fecha Abril 7th, 2011

brunocs.jpg“Los problemas de esa hermana nación son, en lo esencial, provocados por siglos de saqueo colonial y neocolonial, por el subdesarrollo, por la imposición de una de las dictaduras más largas y sangrientas que vivió nuestra región y por la intervención extranjera”.

Discurso de Bruno Rodríguez Parrilla, Ministro de Relaciones Exteriores de la República de Cuba en la sesión especial del Consejo de Seguridad sobre Haití. Nueva York, 6 de abril del 2011.

Señor Presidente de la República de Colombia y del Consejo de Seguridad, Juan Manuel Santos:

Señor Presidente de la República de Haití, René García Preval:

Hace apenas un año, más de 150 gobiernos y otros actores internacionales nos comprometimos en la sede de esta Organización a prestar una cooperación sustancial para la recuperación y la reconstrucción de Haití tras el desastre provocado por el terremoto del 12 de enero de ese año. En términos declarativos, fue una muestra encomiable de solidaridad.

Los montos comprometidos de 9 mil millones de dólares para la reconstrucción, de los cuales 5 mil se desembolsarían en los primeros dos años, más los valiosos ofrecimientos adicionales en especie, aunque fueran insuficientes, reflejaban una voluntad innegable de cooperar. El principio declarado de canalizar esta ayuda con pleno apego a las prioridades del Gobierno haitiano, de forma que fortaleciera la autoridad del Estado, entrañaba un respeto universal a la soberanía de ese sufrido país y a las prerrogativas de sus autoridades gubernamentales.

Parecía existir una voluntad universal de prestar asistencia a esa nación heroica, la primera en romper el yugo colonial y en abolir la esclavitud en el hemisferio americano.

Desafortunadamente, lo ocurrido desde entonces no ha sido consistente con el espíritu que primó en aquella conferencia del 31 de marzo de 2010. Sin embargo, muchos de los autoproclamados “principales donantes” continúan dedicando exorbitantes recursos a la guerra y a la intervención militar.

Los montos de ayuda financiera y material comprometidos, aunque insuficientes frente a la magnitud del problema, no se han desembolsado. No se ha respetado la voluntad del Gobierno haitiano, ni se ha prestado atención a sus prioridades. La reconstrucción de Haití, con la cual todos nos comprometimos, es una tarea pendiente.

En los meses posteriores al terrible sismo, Haití parecía ser despedazada por los gobiernos de los países más poderosos e industrializados que distribuían sus ayudas, de manera arbitraria y arrogante, mediante sus voraces compañías y algunas de sus más ricas Organizaciones No Gubernamentales.

Hasta hoy, continúa prevaleciendo la canalización de fondos y recursos fuera de los programas y el control del Gobierno haitiano, lo que conduce al despilfarro, la corrupción y la satisfacción de intereses muy marginales o selectivos.

Cuba comparte las preocupaciones expresadas por los Jefes de Gobierno de CARICOM en el Comunicado emitido por su Reunión Inter-sesional del pasado 26 de febrero, cuando se refirieron, con sentido crítico, al Fondo de Recuperación, a la Comisión Interina de Recuperación de Haití, a sus métodos de trabajo, al necesario respeto a las prioridades del gobierno haitiano y al flujo insuficiente de los recursos comprometidos.

Señor Presidente:

Cuba ha concentrado sus esfuerzos en el área que más impacto puede lograr, la salud pública, elemento clave de la sostenibilidad y la estabilidad social de Haití.

En plena coordinación con la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América, y bajo las indicaciones y prioridades del gobierno haitiano, hemos trabajado sin descanso en la puesta en marcha de un programa de reconstrucción del sistema nacional de salud, cuya esencia radica en satisfacer las necesidades sanitarias del 75% de la población más necesitada, con un mínimo de gastos.

Desde el 12 de enero de 2010 hasta hoy, han sido atendidos casi 2 millones de pacientes, se han realizado más de 36 mil intervenciones quirúrgicas y casi 8500 partos. Más de 465 mil pacientes han recibido tratamientos de rehabilitación.

Se prestan servicios en 23 hospitales comunitarios de referencia, 30 salas de rehabilitación, 13 centros de salud, 2 posiciones quirúrgicas oftalmológicas y en el Laboratorio de Salud Pública. En los 10 Departamentos del país, se desarrolla un Programa Integral de Higiene y Epidemiología.

El programa de cooperación impulsado por Cuba cuenta hoy con 1 117 colaboradores de la salud, de ellos 923 son cubanos y 194 de varios países graduados en Cuba.

Los recursos aportados solidaria y generosamente por el Presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Hugo Chávez Frías, han sido esenciales. Con Brasil, hemos trabajado también estrechamente mediante un Acuerdo Tripartito con Haití.

Cuba ha recibido también el respaldo de varios países para la ejecución de este programa de salud. Namibia, Noruega, Sudáfrica, Australia y España han aportado, junto a grupos de donantes individuales, algo más de 3,5 millones de dólares.

Estamos dispuestos a trabajar con todo país u organización que, de manera estrictamente humanitaria, con respeto y en plena coordinación con el gobierno haitiano, tenga la voluntad de participar en la reconstrucción y desarrollo de su sistema de salud.

Simultáneamente, los médicos cubanos han enfrentado una grave epidemia de cólera. Para ese fin se establecieron 67 unidades, en las que se han atendido más de 73 mil pacientes, la tercera parte de todos los casos de cólera vistos en el país. De ellos, sólo fallecieron 272 personas, para una tasa de letalidad de 0.37 %, inferior en 5 veces a la del resto de las instituciones presentes en Haití. Ello ha requerido abnegación y espíritu de sacrificio para atender a los pacientes, sobretodo en horas nocturnas. En los últimos 77 días consecutivos, nuestro personal de medicina y enfermería no ha tenido fallecidos de cólera.

Una nueva experiencia fue la creación de los Grupos de Pesquisa Activa “Subcomuna Adentro”, que permitió estudiar a casi 1 millón 700 mil personas que viven en comunidades sin acceso a los servicios de salud, y diagnosticar a más de 5 300 casos de cólera en sus propios domicilios.

Traigo estos datos, con toda la modestia de nuestro pueblo, solo para argumentar con ejemplos prácticos, nuestra convicción de que lo que requiere Haití es una ayuda sustancial y desinteresada, estrechamente coordinada con su Gobierno, que contribuya a su desarrollo y a superar las inmensas dificultades y disparidades socioeconómicas que afectan al país e impiden la estabilidad y el progreso de su pueblo.

Señor Presidente:

Haití no precisa de una fuerza de ocupación, no es, ni puede convertirse en un protectorado de las Naciones Unidas.

El papel de Naciones Unidas es apoyar al Gobierno y al pueblo haitianos en la consolidación de su soberanía y autodeterminación. Las fuerzas de la MINUSTAH han estado en ese país para un mandato muy específico de promoción de la estabilidad, que debió y debe respetarse con rigurosidad. La MINUSTAH no tiene prerrogativas políticas para inmiscuirse en asuntos internos que solo competen a los haitianos ni debe hacerlo. No puede aceptarse que sea partícipe de las opciones electorales o que presione a las autoridades soberanas en un sentido u otro. Tampoco tiene ninguna autoridad para hablar a nombre de Haití.

Cuba tiene el firme convencimiento de que la situación humanitaria de Haití no es un tema que competa al Consejo de Seguridad sino a la Asamblea General de quien usurpa frecuentemente sus facultades. No es esta una cuestión que amenace la paz y la seguridad internacionales, ni que se resuelva con fuerzas militares concebidas para operaciones de mantenimiento de la paz. Son conocidas también las serias consecuencias de las omisiones, los excesos, los dobles raseros y los procedimientos antidemocráticos que padece este Consejo.

Los problemas de esa hermana nación son, en lo esencial, provocados por siglos de saqueo colonial y neocolonial, por el subdesarrollo, por la imposición de una de las dictaduras más largas y sangrientas que vivió nuestra región y por la intervención extranjera.

El derecho inalienable del pueblo haitiano a la independencia y la autodeterminación debiera ser, al fin, respetado.

Haití necesita recursos para la reconstrucción y recursos para el desarrollo. Requiere compromiso humanitario y no injerencia ni manipulación política. Hace falta un mínimo de generosidad en vez de tanto egoísmo.

Muchas gracias

http://america.cubaminrex.cu/DiscursosIntervenciones/Articulos/Bruno/2011/2011-04-06.html

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Una nueva desgracia para Haití y Duvalier: ¿del lobo, un pelo?

Publicado en Caribe fecha Enero 20th, 2011

Una nueva desgracia para Haití
Por Manuel E. Yepe

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El sorpresivo viaje a Haití de Jean Claude “Baby Doc” Duvalier, tras 25 años de exilio, fue una noticia agravante de las tensiones generadas por el terremoto que dejó millares de fallecidos y cientos de miles de damnificados; la epidemia de cólera igualmente cruenta,  y otras calamidades naturales y políticas adicionales que se colmaron con este inesperado retorno del sanguinario ex dictador, en tiempos de tenso desenlace de las elecciones presidenciales.

Las huellas de la dinastía Duvalier en la empobrecida nación haitiana son muy hondas y tristes.

François Duvalier (Puerto Príncipe 1907-1971), quien se hacía llamar Papa Doc, contando con el apoyo del ejército, ganó las elecciones presidenciales de 1957, que le dieron un mandato de 6 años. Su campaña electoral fue de corte populista, manejando una estrategia pro negritud que llamaba a la mayoría negra a oponerse a la élite mulata que estaba en el poder. Renovó la tradición del vudú y la usó luego para afirmar su poder identificándose como hougan (sacerdote), imitando la imagen del Barón Samedi (dios de la muerte y los cementerios en el panteón Vudú).

Tras sobrevivir  un atentado contra su vida en 1958, depuró el ejército  y su gobierno se hizo brutal y represivo. En 1959, inspirado por los camisas negras del fascismo italiano creó una milicia VSN (Voluntarios de la Seguridad Nacional) que pasó a ser conocida como los Tonton Macoute: una temida fuerza que no recibía remuneración sino que imponía sus propios medios de financiamiento a través del crimen y la extorsión.

En 1964, Francois Duvalier se tituló presidente vitalicio, cargo que ejerció despóticamente hasta su muerte en 1971.

Fue su sucesor Jean-Claude “Baby Doc” Duvalier, designado para el cargo por su padre a la edad de 19 años (nacido en 1951). Fue el más joven Jefe de Estado en la historia republicana de América.

Se dice que, inicialmente, Jean-Claude Duvalier se había resistido a la designación prefiriendo que su hermana mayor, Marie Denise, ocupara el cargo y luego se contentó con que la madre se atendiera los asuntos políticos y admnistrativos de la presidencia asistida por Luckner Cambronne, ministro del interior de su padre, para poder llevar él una vida de disipada, mas propia de su edad, intereses y formación. Esto facilitó la influencia de los “dinosaurios”, o viejos duvalieristas, y su control sobre aspectos del gobierno.

Pero en la medida que Jean-Claude fue interesándose, utilizó los poderes casi absolutos que le daba una constitución diseñada por su padre para hacer algunas reformas como la liberación de algunos presos políticos y el aflojamiento de la fuerte censura de prensa que existía, según le aconsejaba la embajada de EEUU.

La administración estadounidense de Richard Nixon se hizo cada vez más tolerante y amistosa para con la política de “respeto” a los derechos humanos bajo “Baby Doc”, pese a que objetivamente ésta no había cambiado un ápice respecto a la de su padre.

La corrupción en el gobierno crecía tanto como la pobreza y la indigencia en el pueblo. La ceremonia nupcial que unió a Jean-Claude Duvalier con su nueva esposa, Michèle Bennett Pasquet, una mulata divorciada con  mala reputación, costó tres millones de dólares y esto, unido a la trascendencia de una serie de negocios fraudulentos de familiares de la nueva primera dama, enajenó grandemente al dictador, especialmente con las mayorías negras del país y con los viejos duvalieristas de línea dura.

La llamada cleptocracia de los Duvalier, padre e hijo, terminó en 1986. Fueron 29 años de dictadura que hicieron que el pueblo haitiano mereciera un respiro democrático que aún no ha tenido.

Jean-Claude Duvalier y su familia se establecieron en Francia para vivir lujosamente.  Fueron objeto de denuncias y demandas que lograron solventar aunque las autoridades de ese país no les hubieran concedido formalmente el asilo político deseado.

Según se asegura, una buena parte de su enorme fortuna la ha perdido al divorciarse en 1993 de Michèle. En 2006,  para promover aspectos positivos de la tiranía de su padre y algún apoyo político en Haití y en el exilio, creó la Fundación Francois Duvalier.

En 2004, al producirse el derrocamiento de Aristide, Duvalier anunció su intención de regresar a Haití y postularse para la presidencia en las elecciones de 2006 por el Partido de la Unidad Nacional, pero nada de esto ocurrió.

En septiembre de 2007, fue radiado en Haití un discurso de Duvalier en lengua francesa (no en creole) anunciando que el exilio lo había arruinado, pero la creciente fortuna del Partido de la Unidad Nacional lo había “revigorizado”. No habló de planes de regresar.

En febrero de 2010, una corte suiza liberó a su favor más de cuatro millones de dólares de una cuenta que le había sido retenida.

El anuncio del eventual regreso a la vida pública de uno de los más emblemáticos representantes de las dictaduras promovidas por Estados Unidos al Sur de sus fronteras en un pasado demasiado reciente, es motivo de grave preocupación en un continente donde aún  consternan el evento golpista de Honduras y los fracasados intentos en Venezuela, Ecuador y Bolivia.

Enviado por su autor

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Duvalier: ¿del lobo, un pelo?
Por Guillermo Alvarado

El ex dictador haitiano JeanClaude, “baby doc”, Duvalier, quien el domingo regresó sorpresivamente a su país, fue detenido por la policía, interrogado, instruido de cargos por robo, corrupción y apropiación indebida de fondos y luego dejado en libertad provisional mientras un juez decide si se le abre proceso o no.

Se desconocen exactamente las razones sobre el retorno del tirano, quien a su arribo a Puerto Príncipe se limitó a declarar que había vuelto “para ayudar”, sin especificar a quién, ni en qué.

Lo que está claro es que su presencia en la nación caribeña para
nada contribuye a esclarecer la crisis política que se vive tras una primera vuelta electoral aún sin resultados y la amenaza de un vacío de poder, toda vez que el actual presidente, René Preval, finaliza su mandato el próximo 7 de febrero y no hay sucesor.

¿Será que las largas orejas de Duvalier alcanzaron a escuchar a Ileana Ross-Lehtinen, quien en inoportunas y desdichadas declaraciones reclamó en su visita a Puerto Príncipe “un liderazgo que no está aquí”, según dijo, descalificando así tanto a Preval como a los candidatos que disputan la primera magistratura nacional?

En todo caso, parece que alguien tras bambalinas le empujó a hacer de pescador en el río revuelto causado por el desastre telúrico, la crisis sanitaria y el caos político en una nación donde todos quieren intervenir, pero casi nadie desea ayudar.

De cualquier forma fue reconfortante saber que se recordó que existe la justicia y se le llevó ante la fiscalía, aunque fuese por el menor de sus delitos, el robo y la corrupción.

Y es que, más que un ladrón, estamos en presencia de un temible violador de los derechos humanos. Durante su régimen, de 1971 a 1986, se cometieron masivos y sistemáticos crímenes contra miembros de la oposición, sus propios partidarios, y hasta ministros suyos, sospechosos de “traición”.

Hubo torturas, ejecuciones extrajudiciales, desapariciones forzosas y otras formas de delitos de lesa humanidad, los cuales, como se sabe, no prescriben y son de persecución internacional, por lo tanto si alguien presenta una denuncia formal en su contra, debe ser juzgado sin ninguna excusa.

Más aún, dado el caso de que nadie lo demande, para eso existe la fiscalía que, ante la notoriedad y carácter público de los crímenes cometidos durante la dictadura de Duvalier, tiene la obligación, de oficio, de abrir una investigación.

Infortunadamente todo esto está ocurriendo en un momento trágico para el hermano pueblo haitiano y causa una desviación de la atención mundial de las máximas prioridades, como lo son la reconstrucción, la entrega de la ayuda comprometida para redimir a casi un millón de personas que están en el desamparo y una acción decidida para poner bajo control la epidemia de cólera.

Eso, sin contar con la necesidad de hallar una solución mesurada, legal y soberana a la crisis política, convocar a la segunda ronda electoral y proceder al relevo de mandatos de forma ordenada.

Como se ve, son problemas colosales en la nación más pobre del continente, que para nada necesitaba complicar su vida con la llegada del ex dictador, cuyas intenciones de viajar eran conocidas por muchos que nada hicieron para impedirla y quizás hubo más de alguno que lo alentó.

No obstante, ya está allí y es saludable que se aproveche para llevarlo ante la justicia. Un debido castigo contribuirá a sanar las heridas de esa sociedad, donde hay generaciones que ignoran las causas de sus desgracias y les vendría bien conocer a uno de sus responsables al cual, si no pudiera ser encerrado más que por sus robos, algo será por lo menos tener, del lobo, un pelo.
Fuente Radio Habana Cuba

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Alertar el “sospechómetro”

Publicado en Caribe fecha Enero 19th, 2011

Por Orlando Cruz Capote

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Hay una situación muy extraña y delicada en Haití, y ningún revolucionario debe bajar la guardia con respecto a las oscuras pretensiones imperialistas que pueden poner en juego contra la estabilidad y existencia de ese país y su sufrido pueblo. Y más allá de sus fronteras, contra la América nuestra.

Hace una semana, o quizás algunos días solamente, están sucediéndose en la hermana República de Haití, procesos y hechos que nos conducen a sospechar que el imperialismo estadounidense, la derecha interna y sus acólitos en el hemisferio están tramando un desenlace muy negativo aprovechando, oportunistamente, la extrema situación en que sobrevive la población de esa nación.

Utilizo la palabra sospechómetro, la cual es un aporte lingüístico de una camarada guatemalteca que recién estuvo en La Habana, en el IX Evento de Paradigmas Emancipatorios, y que lo expresó como una forma de mirarnos autocráticamente los revolucionarios para saber si estamos actuando adecuada y correctamente, o estamos de manera inconsciente reproduciendo o re funcionalizando las formas de dominación del capitalismo que tratamos de superar.

Pero el sospechómetro también sirve de instrumento para valorar con mucha sensibilidad y percepción -de lupa- los últimos acontecimientos en Haití, y las maniobras imperialistas que allí se desarrollan.

Solo enunciaré tales hechos y quizás sin el orden cronológico en que sucedieron y continúan sucediendo.

Las elecciones efectuadas y declaradas fraudulentas en Haití, por parte de los observadores internacionales allí ubicados. Los desórdenes internos ante los resultados emitidos que cuestionan los conteos sufragados de los tres primeros candidatos, que tienen una incidencia decisiva en una segunda vuelta electoral.

Ante los agudos enfrentamientos callejeros, entre los partidarios de una tendencia política y las otras, se une el despliegue en las calles de los militares de la fuerzas de MINUSTAH y de los grupos represivos internos que parecen haberse ido reorganizando.

La creación de una Comisión de la OEA, para elaborar un informe sobre el saldo de esas votaciones y posibles propuestas de solución, la cual ya anuncia la invalidación del segundo candidato -el del oficialismo, o sea el del gobierno- y pasa al tercero, un cantante, como posible pretendiente para la segunda vuelta.

A este hecho se une, que este organismo despachó -despidió-, a finales de diciembre del año pasado, a su representante en la nación caribeña, el brasileño Ricardo Seitenfus, quien se atrevió a dar opiniones que no coincidían con las de sus superiores de Washington, con respecto a las verdaderas causas del problema haitiano, la presencia excesivamente militar de las Naciones Unidas en esa nación y la escasa ayuda realmente necesaria, mal distribuida además, que estaba realizándose entre los millones de afectados, entre otras declaraciones emitidas por un hombre que trató de dar su punto vista muy objetivo.

La visita relámpago -perturbadora la denominó el Comandante en Jefe Fidel Castro en su Reflexión del 11 de enero- de la congresista norteamericana Ileana Ros-Lehtinen, presidenta del Comité de Política Exterior de la Cámara de Representantes. Esta señora es archiconocida regional e internacionalmente por sus posiciones de ultraderecha, por ser anticubana y anticomunista frenética, socia y apañadora abierta de los terroristas cubano-americanos que residen en Miami, anti-venezolana furibunda y que mantiene sus (no) principios contra todos los procesos de cambios populares y progresistas en América Latina, y que fuera intitulada como la “loba feroz”, por su actitud antihumana ante el secuestro del niño cubano Elián González entre los años 1999 y el 2000.

El comienzo del retiro o el abandono de algunas ONGs internacionales (perdón, transnacionales), de un país que continua devastado por el terremoto de principios del 2010, que dejó más de 250 mil víctimas y un número mayor de heridos y discapacitados, mucho más de un millón de damnificados porque sus viviendas e infraestructura de existencia fue casi completamente destruida; afectados también por las consecuencias de las lluvias acaecidas luego del ciclón Thomas; y el desarrollo inducido (inconscientemente!!!) por tropas de las Naciones Unidas (soldados nepalíes) de la epidemia del cólera que ya ha cobrado cerca de 4 mil muertes. Cuya extensión y control es completamente incierto en este momento y que puede afectar a toda el área del Caribe, América Latina y los propios Estados Unidos.

La retirada de tales efectivos de las ONGs se pretexta con el argumento, cierto pero inoportuno, de que el financiamiento prometido y adecuado para sus actividades no había llegado a suelo haitiano y, por lo tanto, no es posible el mantenimiento de sus actividades. Aunque lo mejor hubiera sido el exigir que el mundo rico desarrollado -de donde provienen la mayoría de esas ONGs- cumpliera con sus promesas de ayuda y cooperación, más aun si uno de los coordinadores principales es el ex – presidente de EE. UU. William Clinton, miembro de la nación más poderosa de la Tierra y una de las que más debe aportar en el empeño reconstructivo.

El arribo sorprendente e inesperado, pero muy nefasto, del ex-dictador haitiano Baby Doc Duvalier, hasta ahora escondido en Los Alpes franceses, al cual nunca los bancos suizos reconocieron o hicieron públicas sus finanzas que, según se conoce se robó más de 100 millones de dólares del erario público de ese país, y que bajo su tiranía se cometieron crímenes de lesa humanidad contra su propio pueblo, un verdadero genocidio amparado por bandas paramilitares, el ejército y la policía.

Y la llegada casi al unísono del presidente de la OEA, el señor Insulza, con el susodicho informe de fraudes y corrupciones en el plebiscito y las probables fórmulas de solucionar ante esa crisis política.

Presencia del insulso Insulza, que en los últimos tiempos no ha dejado de atacar directamente a Nicaragua, en su conflicto fronterizo ¿casual? con Costa Rica y la Venezuela Bolivariana de forma injerencista. Y que su imagen fue ocultada por la de Baby Doc, quien sustrajo la atención de las cámaras de televisión, la prensa y otros mediáticos, y que ya fue llevado a la justicia, y nadie sabe a ciencia cierta si será enjuiciado real y justamente

Si no alertamos el sospechómetro todos los revolucionarios en estos momentos históricos estaremos dando la espalda a un posible escenario de guerra, invasión y ocupación militar, hasta posible anexión o reposicionamiento político militar estadounidense, con una nueva recolonización o neo-protectorado de los EE.UU.

Estaríamos ignorando una gran conspiración, que se desarrolla ante nuestros ojos y oídos, contra Haití y Nicaragua. Podríamos acotar que hace muy poco el Canciller de Costa Rica advertía que se necesitaba revisar el pacifismo y la neutralidad de ese país -sin ejército-, pero que ya tiene una enorme base naval, aérea y terrestre de aprovisionamiento y patrullaje de la IV Flota de los EE.UU. en su territorio, con el pretexto de la lucha contra el narcotráfico.

Entonces, ante los abrumadores hechos, se puede detectar un posible y real ataque contra el proceso integracionista latinoamericano-caribeño, el ALBA y los procesos de cambio en América Latina-Caribe, sus movimientos populares y demás fuerzas de izquierda. Finalmente, recordar que allí en Haití, hay una presencia de alrededor de 1 500 galenos, miembros de una Brigada Médica Cubana, compuesta además por doctores y estudiantes de los últimos años de la carrera de la Escuela Latinoamericana de Medicina, cuya sede principal está en La Habana, cuya vida y trabajo humanitario peligraría ante una desestabilización inducida por los graves hechos escuetamente narrados e interpretados.

¿Qué se está tramando por los círculos más reaccionarios del imperialismo y sus aliados? Los hechos que hemos descrito nos hacen recelar que nada bueno para nuestros pueblos. ¡Alertemos el sospechómetro!

*Dr. Orlando Cruz Capote, Investigador Auxiliar, Instituto de Filosofía, Cuba

Enviado por su autor

Véase, sobre este mismo tema:

La lucha heroica del pueblo haitiano / Eligio Damas

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