La Polilla Cubana

Con opiniones y noticias sobre Cuba y el mundo

Archive for the 'América Latina' Category

La más reciente obra de teatro narco-oligárquica de USA y Colombia

Posted in América Latina on Marzo 19th, 2010

Por Javier Monagas Maita

Tragicomedia en cinco actos

Acto primero (se abre el telón)

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 “Denuncian intromisión extranjera en elecciones de Colombia”

Las mentes incrédulas de los inocentes que jamás han conocido nada semejante, cavilan si es obra de Chávez o de de algún poder extraterrestre. Otros mas sorprendidos aún, se preguntan ¿pero cómo puede ocurrir esto en las propias narices de la nación más amable, libertaria y protectora que existe en la tierra?

La comunidad internacional se conmociona ante semejante noticia ¿se están inmiscuyendo en los asuntos internos de Colombia? ¿Desde cuando? ¿Quiénes? ¿Cómo osan?

Los más perspicaces ciudadanos internacionales creen ver en todo ese asunto al Castro-comunismo radical y anti-imperialista, a esa fuerza destructiva que quiere acabar con la felicidad de los pueblos desplazados y que viven cómodamente en los cinturones de miseria de Bogotá, Medellín, Bucaramanga, etc.

Otros más melancólicos claman ¡Oh, qué días aquellos en los cuales no hacían falta las motosierras, las desapariciones forzadas, los falsos positivos, para mantener la soberanía y la paz! En esos tiempos cada cual respetaba su rol impuesto en la sociedad. Los que estaban destinados a morir de hambre y explotación, aceptaban con satisfacción y espíritu patriótico su destino, eran los días de la mayor paz social existente en el planeta.

Acto segundo

“El presidente Uribe reveló que tiene pruebas de que “un Gobierno extranjero hace un análisis [...] para vetar e imponer candidatos, lo que no se puede permitir”.

Para prevenir cualquier elemento sorpresa, se exige a la nación protectora global, que establezca diez bases militares en todo el soberano suelo colombiano.

Se hace necesario desde ese momento que las tropas de la nación salvadora puedan tener libertad de violación y robo en el suelo de esa nación, a los fines de garantizar la estabilidad y seguridad del gobierno colombiano de Uribe.

Según algunas fuentes no reveladas, algo desconocidas, pero muy creíbles, se tienen pruebas sospechosas -no confirmadas, pero de todo crédito- que el gobierno del enemigo de los pueblos del mundo, el más grande de los dictadores de todos los tiempos, el único responsable de los concesiones criminales contra los pobres para que puedan comer tres veces al día, de tener la posibilidad de vivir en una casa decente, de ser dueño de la tierra que trabaja, de poder estudiar él y sus hijos, desde la primaria hasta una carrera Universitaria, de ser empresario en sociedad con sus allegados, amigos y otros pobres. Toda esa aberración irracional, subversiva y denigrante de la condición de pobreza, es un atentado contra el orden mundial establecido. Ese prontuario es un fuerte indicio de que ésta gente pueda estar teniendo injerencia en la libérrima república de Colombia.

Acto tercero

“El Jefe de Estado dijo, antes de partir a Chile a la posesión presidencial de Sebastián Piñera, que los colombianos no pueden permitir que gobiernos extranjeros veten o impongan candidatos a la Presidencia de Colombia”.

Así mismo llamó a la participación de los cuatro millones trescientos sesenta y cinco mil colombianos desplazados de sus tierras, a los cientos de miles de sindicalistas aterrorizados, a las mujeres, hijos, madres, padres y hermanos de los millones de colombianos asesinados por el narco-paramilitarismo y el ejercito cómplice, los mercenarios israelíes, y norteamericanos, a que cierren filas con el presidente Uribe para defender la libertad, gloria, el honor e independencia de la República de Colombia y su protector desinteresado yanqui.

Acto cuarto

“En un informe de inteligencia [...] un gobierno extranjero hace un análisis de las diferentes candidaturas para vetar candidatos y para imponer candidatos, lo que no se puede permitir”, aseguró el Mandatario”

La inteligencia del DAS, el MOSSAD, y la CIA: servicios gratuitos, amorosos y desinteresados, han detectado la presencia en Colombia de una docena de individuos, con los mismos rasgos fisonómicos de Raúl Reyes y de Marulanda, mismos que, parece ser, apoyan la candidatura de Santos como fórmula salvadora de la integridad de Colombia, que garantizará el TLC. Y que pondrá de cabezas y, a los pies de la agroindustria de Colombia, a los empresarios sionistas y dará a Colombia más soberanía, sin menospreciar el gesto amistoso y casi de hermano de la escisión de Panamá, en el pasado. De tal manera, Uribe acusa al injerencista desconocido, de ser el culpable que los narco-paramilitares diputados y senadores de la “U” sean vil mente acusados por sus honorables antecedentes, ante la justicia colombiana, aplicada en USA.

Según las desconocidas e irregulares fuentes de información, no corroboradas, pero confiables, existe una descripción confusa del responsable de la injerencia: tiene una verruguita, toma café, vendió arañitas de lechosa en su juventud, es bembón, es altanero pendenciero y retozón, ama la justicia e igualdad social. Se descarta de toda sospecha al heroico presidente del país amigo que le clasificó amablemente de ser el número 82 en la lista de popularidad de la DEA (una organización respetable, que se encarga de certificar a los que les sirven a los intereses de la humanidad benevolente USA-narco-terrorista, perteneciente a la orden del buen sionista Theodor Herzl). Theodor Herzl , un inocente asesino, cuya mejor obra es crear la organización hermosamente fascista, que actualmente destaca por hacer la obra de caridad de mantener a los palestinos tiernamente encerrados en su país sin agua ni alimentos, concediéndoles la gracia de servir de experimento de armas y virus letales.

Salve Uribe. Los miles y miles de asesinados bajo tu grácil decisión te saludamos. Fuera los injerencistas que se oponen tercamente a las apetencias aberrantes de VARITO, salgan los que se oponen a la presencia humanista y hermanada de los soldados sanguinarios yanquis en Colombia.

Acto quinto

“El secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, aseguró que si el Gobierno colombiano lo desea, su organismo internacional podría entrar a investigar las denuncias por posible intervención de un gobierno extranjero en las próximas elecciones presidenciales en mayo”.

Con esta guinda, se consolida la obra de Varito y Obama de mandefuá. Los testigos, amigos, anunciantes, publicistas y publicitarios, desfilan delante del insulso y su carnal “Cantón”: ambos son unas pléyades de honestidad, responsabilidad y equidad.

Sus papeles más importantes lo jugaron en el honroso golpe de estado en Honduras, donde demostraron su carácter justiciero y espíritu aplomado, al defender a los modestos y santificados Michelleti y Vázquez, en contra de esos salvajes Hondureños que bajo la dirección de esa figura desleal de Manuel Zelaya, quien de manera ilegítima no se quería dejar dar un golpe benevolente, que consagró la gracia de hermano protector de USA; ese malvado Zelaya, no quería permitir ¡¡ni que el mundo se enterara!!, de la loable labor de asesinar al pueblo hondureño que ejecuta magistralmente el ejercito y la policía bajo la dirección del amable pentágono y hoy de Lobito

(Cierra el telón, por ahora)

Joseph Chatoyer: Primer Héroe Nacional de San Vicente y las Granadinas

Posted in América Latina, Caribe on Marzo 14th, 2010

Por Felipe de J. Pérez Cruz 

 

 

chatoyer.gifLa historia del Caribe –afirmó con certeza Juan  Bosch-, es la historia de las luchas de los imperios contra los pueblos de la región para arrebatarles sus ricas tierras; es también la historia de las luchas de los imperios, unos contra otros, para arrebatarse porciones de lo que cada uno de ellos había conquistado; y es por último la historia de los pueblos del Caribe para libertarse de sus amos imperiales.  Y la historia de Joseph Chatoyer y del pueblo garinagu, hoy más conocido como garífuna[1], se inserta con dramática fuerza en esa ecuación de fuerzas en combate  definida por el  profesor Bosch.

 

Joseph Chatoyer encarna la resistencia de los llamados caribes negros, a la colonización británica, y su historia es compartida desde San Vicente y las Granadinas en el Sureste del Mar Caribe,  por toda la nación garífuna que se extiende por el arco del Caribe centroamericano.

 

En momentos que conmemoramos el bicentenario del movimiento independentista de Nuestra América, que precisamente se inició en el Caribe insular a partir de 1790, con la Revolución de Haití, resulta necesario rescatar la historia de un pueblo que durante más de un siglo, mantuvo una constante lucha por su territorio y cultura.

 

Los caribes negros

 

Los caribe kalium o caliponan, procedentes del territorio continental sudamericano, invadieron San Vicente y  conquistaron a sus más primitivos habitantes, los arawak o arahuacos, trasladados también desde la América del Sur, en sucesivas migraciones que se remontan a los primeros años del pasado milenio[2]. Este pueblo  nacido de las tradiciones caribes y arahuacas, protagonizó una sistemática resistencia a la expansión de los colonialistas europeos por el Caribe, que los denominaron caribes-rojos.

 

En 1635 dos buques españoles que llevaban esclavos africanos, naufragaron frente a la isla de San Vicente. Los caribes rojos intentaron dominar a los recién llegados; pero los africanos se resistieron, y logrando huir a las serranías nororientales, donde fundaron comunidades. No todo fue hostilidad y guerra entre africanos y  caliponan,  con el paso de los años aprendieron a convivir, intercambiaron experiencias culturales y realizaron matrimonios mixtos.  Fue muy rápida la asimilación de los africanos del nuevo medio geográfico y de la cultura caribe.  Nació así la nueva etnia y cultura de los garinagu, donde prevalecieron los rasgos físicos de los padres africanos, en medio de un robusto proceso de transculturación. Los europeos, testigos sorprendidos de aquella nueva e inédita floración étnico- cultural, los llamaron caribes negros.

 

La conquista de Barbados y Santa Lucia a mediados del Siglo XVII[3]; trajo como consecuencia, la migración  a San Vicente (a tan solo a 28 millas de Barbados) de indígenas y negros esclavos rebeldes, por lo que la población de San Vicente se fortaleció notablemente, y fue apreciada por los colonialistas, como un importante obstáculo para sus planes de continuar colonizando las islas.   

 

La población garinagu siguió creciendo y desarrollándose, y ya al finalizar el Siglo XVII,  se produjo un cambio sustantivo en la correlación de fuerzas dentro de San Vicente. La sociedad garinagu se había convertido en un pueblo, con capacidad para disputar el territorio de la isla, y de hecho obligan a los caliponan,  a moverse hacia la parte Oeste de la isla. Ya al finalizar el siglo los  garinagu habían tomado posesión de la parte noroeste.

 

Cuando la noticia acerca de las disputas entre ambos grupos de pobladores de San Vicente, llegaron a Francia, el gobierno francés calculó que esa era una buena oportunidad para apoderase de la isla.  En esas circunstancias, los franceses en alianza con los caliponan intentaron afianzar la colonización, y en 1719, envían cerca de 500 soldados. Los garinagu evadieron la captura retirándose a las montañas, para descender de estas en las noches, y atacar a los franceses, practicando lo que hoy conocemos como  guerra de guerrillas. Esta forma de hacer la guerra resultaba nueva para los colonos europeos, y los lleva a la derrota. Durante esos años, una y otra vez los franceses recibieron el rechazo de los garinagu, que defendían sus tierras de cualquier tipo de colonización europea. Finalmente los colonialistas franceses se convencieron de que no podían reducir al pueblo garinagu, y optaron por tratar de establecer lazos de comunicación y coexistencia con ellos. En esas circunstancias, los  colonos franceses comenzaron a producir café, tabaco, añil, maíz y azúcar en plantaciones cultivadas por esclavos africanos.

 

La resistencia de Joseph Chatoyer

 

En 1772 se produce el primer asentamiento inglés en San Vicente con el manifiesto interés de esa potencia europea, de consolidar su presencia caribeña, y de inmediato comienza la resistencia de los habitantes de la isla  a la ocupación de sus tierras. En 1763 es firmado el Tratado de París, y las islas de San Vicente y Dominica son apropiadas formalmente por los ingleses. Ese mismo año comienzan a llegar a la isla colonos ingleses para desarrollar plantaciones de caña de azúcar, pero este propósito es frenado por la insurgencia indígena. El líder de la resistencia fue  Joseph Chatoyer, el cacique principal garífuna.

 

Cuentan que el cacique Chatoyer, informado de que la isla había pasado a ser posesión del Rey inglés, preguntó con completo desprecio: “¿Qué Rey?”, con lo que marcó la postura beligerante de su pueblo frente a los colonizadores. Ante al imposibilidad de vencer a las fuerzas de Chatoyer, los británicos se ven obligados por primera vez en su historia, a firmar un acuerdo con una población indígena en las Américas.

 

El apoyo de Francia a la independencia de las Trece colonias inglesas de Norteamérica, permite a los pobladores de San Vicente, entre 1779 y 1783, recuperan el control de la isla, con la colaboración de los franceses. Pero un nuevo tratado de reparto colonial entre las potencias europeas (París, 1783) ratifica la adjudicación de San Vicente a los ingleses. Estos regresan, invaden la isla con una numerosa tropa mandada por el general Sir Ralph Abercromby, y se extiende la guerra. Joseph Chatoyer, dirige la resistencia contra los invasores, en alianza con un grupo de franceses inspirados en los ideales de la Revolución que sacudía a ese país europeo.  El 14 de marzo de  1795 cae asesinado en una emboscada[4].

 

monumento-a-chatoyer.jpgLos ingleses después de la muerte de Chatoyer  arrecian su ofensiva y aplican una criminal política de “tierra arrasada, queman los pueblos, las canoas y destruyen las siembras. La guerra termina en 1796, con la derrota de los caribes negros. Aunque derrotados, los ingleses temen a los garinagu y empiezan a discutir la forma de deshacerse de estos. Primero los reconcentran y confinan a la isla de Belliceaux, donde las pésimas condiciones de vida y la fiebre amarilla, hacen que mueran más de 2400, la mayoría  niños y mujeres. No quedó claro si además, fueron envenenados por sus carceleros ingleses.

 

El 15 de Julio 1796 los ingleses expulsan a los garinagu de su territorio. El 12 de abril de 1797, 2080 hombres, mujeres, y niños garinagu son desembarcados en el destino final decidido por los ingleses, la isla Roatán, frente a la costa actual de Honduras.

 

En tiempos de Bicentenario

 

No estaban los garinagu dispuestos a aceptar la suerte que para ellos había planificado el imperio inglés. El 17 de mayo de 1797, los caribes negros se trasladan a tierra firme, arriban a Trujillo donde fundan dos comunidades: Garibalu (Caribal) al este y Cristalu  (Cristales) al oeste.  Por su experiencia militar, los españoles los incorporaron a la milicia. Luego se extenderían por las costas del Caribe Centroamericano, Honduras, Guatemala y Belice.

 

garifunasdehonduras.jpgHoy la cultura garífuna se mantiene con toda fuerza. Se caracteriza por su énfasis en la música, el baile y la historia. Tienen su propia religión, que consiste en una mezcla de catolicismo, africanismos y creencias indígenas. El legado indígena en el modo de vida y la lengua resultan evidentes. La presencia aborigen está en su forma de cultivo, la preparación de casabe, pasión por el mar y la pesca, la forma en que dividen las labores, sus velorios, el uso de maracas en danzas festivas, y la fe en el buyei como curandero o consejero. Por otra parte en la lengua garífuna, aunque hay préstamos del bantú, español, miskito, inglés y francés, el tronco arawak resulta central.

 

La riqueza cultural del pueblo garífuna recibió el reconocimiento de la UNESCO en el año 2001, como “obra maestra del legado oral e intangible de la humanidad”, y  se incluyó en la lista del Patrimonio Cultural Intangible de la Humanidad.

 

El 14 de marzo del 2002, el gobierno y pueblo de San Vicente y las Granadinas, en búsqueda y encuentro con su identidad histórica, declaró a Joseph Chatoyer,  Primer Héroe Nacional del país. Esta nación caribeña, es uno de los países que se ha integrado a la Alianza  Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América-Tratado de Comercio de los Pueblos (ALBA- TCP), como manifestación concreta del crecimiento y fortalecimiento de este proyecto  de independencia económica y político cultural que avanza en la región. La recuperación de la figura histórica de Joseph Chatoyer, y su resistencia armada durante casi tres décadas a la ocupación inglesa[5], resulta hoy un importante aporte, al esfuerzo de rescate de la memoria de nuestros pueblos, que se realiza bajo el impulso de la plataforma internacionalista del ALBA-TCP.

 

La V Cumbre del ALBA – TCP celebrada en Cumaná durante los días 16 y 17 de abril de 2009, acordó crear la Comisión del Grupo ALBA para la conmemoración del Bicentenario del Inicio de la Revolución de Independencia  en Nuestra América. En enero en La Habana esta voluntad se concretó en un grupo de tareas que deben articularse como programa en la próxima Cumbre de abril de este año en Caracas. A tales esfuerzos, desde el Caribe insular,  San Vicente y las Granadinas reafirma su guerra por la independencia y con ella un mensaje para todos los tiempos:

 

En ningún momento estuvo dispuesto Joseph Chatoyer, el líder de los caribes negros, a comprometer la soberanía de su nación en ciernes, con los colonizadores británicos, plenamente consciente de la intención de los europeos de arrebatarles sus tierras y esclavizarlos.

 

Los colonialistas ingleses planificaron la destrucción de la etnia y la cultura garífunas, pero este etnocidio no es recogido y calificado en los libros de Historia, por los que estudian nuestros escolares y universitarios. Muy pocas personas en el mundo conocen de esa “diáspora” obligada y ejecutada por la corona inglesa contra el pueblo caribeño.

 

Dos siglos después del asesinato del héroe garífuna, de la destrucción de los asentamientos garinagu en San Vicente, del etnocidio de la reconcentración y expulsión de los sobrevivientes de la isla y el archipiélago que tanto amaron y defendieron; constatamos con admiración y respeto, la victoria histórica de aquel pueblo de primeros rebeldes de América.

 

Me enorgullece la presencia y actualidad de la cultura garífuna. De quienes se  reafirmaron a pesar de sus enemigos –de nuestros enemigos históricos-, lograron sobrevivir, crecer, y fertilizar este multiétnico y pluricultural entorno civilizatorio “real y maravilloso” en que vivimos, y en tal naturaleza,  concretar su aporte específico a lo universal.

 

La intransigencia y el valor que Joseph Chatoyer, supo personalizar y simbolizar, constituyen legado y explicación, compromiso y emulación, para quienes hallamos en la historia, razones suficientes para pensar y realizar el presente.

 

[1] En realidad, el termino “garífuna” se refiere al individuo y a su idioma, mientras que garinagu es el término usado para la colectividad de personas. En lengua materna de los garífunas garinagu, significa caribes negros.

 

[2] Años 160, 410 y 1000 d.C

 

[3] Barbados pasó a ser  una posesión de la Corona inglesa en 1663

[4] Se cree que Chatoyer se dirigía a entablar negociaciones con los ingleses.

 

[5] La historiografía escrita desde la perspectiva de la ocupación colonialista, habla de una primera y segundas guerras caribes.

Los Bicentenarios de la Independencia y el mundo

Posted in América Latina on Marzo 11th, 2010

Por Luis Britto García

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 1

De paso por Madrid hojeé un libro de cuyo nombre no quiero acordarme,  que rebajaba las independencias latinoamericanas a subproducto de “la crisis del 1808”. Vale decir: lo que cumplieron veinte millones de americanos  en veinte millones de kilómetros cuadrados sería un eco de lo que no lograron once millones de españoles en medio millón de kilómetros. Por el contrario, la hegemonía de España y por consiguiente la de Europa fue un subproducto de América Latina y el Caribe. Para comprender  las revoluciones que acabaron con los “trescientos años de calma” que denostó Bolívar, examinemos la influencia que durante ese período ejerció sobre el planeta el sometimiento de la gigantesca América Latina.

2

Las riquezas saqueadas al Nuevo Mundo tuvieron como consecuencia política  doscientos años de hegemonía española, la derrota de los musulmanes en Europa, la transferencia de los metales preciosos de España a Holanda, Francia e Inglaterra; las consecutivas hegemonías de estos países y su final arremetida  sobre el planeta  en la colonización global.

3

En lo económico, los metales preciosos americanos detonaron el arranque del capitalismo, sus vegetales como la papa y el maíz alimentaron las muchedumbres que lanzaron la revolución industrial. En lo cultural, nuestras sociedades comunitarias relanzaron el tema de la Utopía; nuestros aborígenes inspiraron  las reflexiones de Montaigne sobre los pueblos primordiales; dieron pie al mito del Buen Salvaje que a su vez sustentaría al Romanticismo, y suscitaron la cuestión del Otro y la de la relatividad y pluralidad de las culturas.

4

Si la sumisión de América tuvo tales consecuencias, no fueron menores las de su liberación. Nuestras independencias impusieron el principio republicano como paradigma político universal. Transitorias Repúblicas hubo entre las sociedades esclavistas de Grecia y Roma y las mercantilistas ciudades italianas del Renacimiento. Cromwell impuso en Inglaterra una fugaz República durante una década, y los jacobinos otra durante pocos  años. Con apoyo del absolutismo francés, los estadounidenses  desde 1783 instauran otra, esclavista y oligárquica. Esas excepciones no hicieron la regla. Pero salvo el imperio de opereta de Brasil, nuestras revoluciones independentistas sentaron los principios de la República, de la soberanía popular expresada mediante el sufragio, de la separación de poderes. Ante este ejemplo, Europa amenazó a América con la llamada Santa Alianza, para concluir  instaurando tardíamente Repúblicas en Francia y en España, y reducir a sus reyes a una opulenta decoratividad, controlada por parlamentos en parte electos.  Si la República es la forma política paradigmática en el mundo contemporáneo, se debe a que América, y sobre todo América Latina independiente, demostró su viabilidad.

5

Las independencias latinoamericanas, aunque muchas degeneraron en las llamadas repúblicas oligárquicas, que intentaron perpetuar la sociedad colonial de castas negando acceso al sufragio a las mayorías, fueron, en todo el sentido de la palabra, revolucionarias. Lo fueron porque sustituyeron el orden del absolutismo monárquico por el del republicanismo fundado en la soberanía popular, porque en su mayoría esgrimieron como banderas la liberación de los esclavos y de los indígenas, y porque sólo triunfaron gracias a la incorporación activa del pueblo a las milicias revolucionarias. La rebelión de Haití en 1804 es el más acabado ejemplo de sublevación social de un sector de la población enteramente despojado de derechos contra sus opresores. Los restantes movimientos independentistas triunfaron cuando lograron la incorporación de castas o clases oprimidas a las filas revolucionarias: unas filas que recurrieron en una escala continental, nunca antes vista, al parto de la violencia.

6

Las revoluciones latinoamericanas quizá se inspiraron en la estadounidense y en la francesa. Sin embargo, su ejemplo desató en Europa una oleada revolucionaria que, al igual que en América Latina, desbordó las fronteras y sacudió un continente. Latinoamérica demostró que una sublevación revolucionaria podía derrotar los ejércitos de las monarquías y mantenerse en forma permanente y estable. Las cadenas de insurrecciones europeas  de 1830 y  de 1848 siguen en alguna forma esta inspiración. Durante dos centurias de vida autónoma América Latina mantiene vigente para el mundo el tema  de la Revolución, que la victoria de la Santa Alianza contra Francia parecía haber clausurado para siempre. A lo largo  del coloniaje y después de él mantuvo Nuestra América una constante tradición de insurrecciones revolucionarias. Las rebeliones campesinas que dirige Ezequiel Zamora en Venezuela preceden a la Comuna de París; la Revolución Mexicana antecede a la Bolchevique; la insurgencia de César Sandino contra el imperialismo de Estados Unidos,  la Revolución Cubana, mantienen el ideal revolucionario en un mundo que parecía derivar hacia el conservadurismo.

7

Señalé sobre el Movimiento de los Países No Alineados, que así como la conquista de América fue la mayor operación de coloniaje jamás cumplida, su liberación fue la más grande gesta de descolonización culminada. Como bien dijo Bolívar en 1824 a los vencedores de Ayacucho  «Habéis dado la libertad a la América meridional; y una cuarta parte del mundo es el monumento de vuestra gloria».  En  dos centurias de Independencia, Nuestra América ha enfrentado todos los desafíos que luego encontraron los demás países descolonizados: sustitución de la dependencia política por la económica, científica y cultural; enfrentamiento con antiguos países descolonizados que a su vez devienen imperios; la progresiva marcha hacia la unidad y la integración mediante organismos internacionales como el Mercosur, Unasur, el Alba. La esclavitud, la sujeción, la liberación del Nuevo Mundo anticipan y emblematizan la del Mundo. La de América Latina podría prefigurar la de la Humanidad.
 

PD: La venezolana Soleydis del Valle ganó el Premio Internacional de Novela Alba con Percusión y Tomates. Gloria para Venezuela y para ella.
(Foto/texto: Luis Britto)

http://luisbrittogarcia.blogspot.com

Juana Azurduy: La lucha de las mujeres en la independencia

Posted in América Latina, Mujeres on Marzo 7th, 2010

En homenaje al Día Internacional de la Mujer, y muy especialmente, en homenaje a todas las mujeres Nuestroamericanas, dignas descendientes de la estirpe gloriosa de Juana!!  Muchas felicidades, compañeras: El presente es de lucha, ¡¡EL FUTURO ES NUESTRO!!

Juana Azurduy: La lucha de las mujeres en la independencia

Por Mara Espasande (*)

 

archi_33878400x285.jpg¿Cuántas mujeres políticas podemos nombrar?, ¿Cuántas filósofas, historiadoras, militares, poetas, escritoras? Hasta el más erudito podría descubrir que sólo encuentra un pequeño puñado de nombres…

 

La historia mundial, latinoamericana y argentina es una historia de hombres hecha por hombres. Una hipótesis para explicar esta situación podría sostener que en el marco de una sociedad patriarcal, la mujer quedó relegada al ámbito privado. Sin embargo, indagando en nuestro pasado descubriremos que esto no fue así. Si bien la estructura social condiciona el papel público de las mujeres, fueron muchas las que se animaron a quebrar esa barrera y protagonizar acontecimientos fundamentales para la historia de nuestra patria.

 

Cuando estas mujeres -además de tener la osadía de desafiar esta estructura social- se comprometieron con las luchas por la liberación de nuestros pueblos, sufrieron un doble silenciamiento: por su género, pero también por su pelea contra la clase dominante y las estructuras de opresión. “Malditas” al decir de don Arturo Jauretche, que “habiendo protagonizado hechos importantes o habiendo realizado obras valiosas, en ambos casos antagónicos al sistema predominante, han sido hundidos (diríamos hundidas en este caso) en el silencio y el olvido, para que las mayorías populares de hoy no puedan adquirir sus ideas o sus trayectorias para enriquecerse en la continuidad de la misma lucha”(1).No se trata entonces de hacer una historia paralela, ni caer en reduccionismos simplistas, ni ensalzar sus figuras individuales y vidas ejemplares que sin duda llevaron a cabo. Nos proponemos desde una óptica de la sociedad en su conjunto, hacer justicia con esa “mitad invisible de la historia” (2) que junto a muchos hombres lucharon por la construcción de la patria grande. La independencia se presenta en la historiografía liberal como la “gesta de los grandes hombres”. Hombres políticos, militares, escritores, intelectuales. Bien podría cuestionarse ¿no aparecen las mujeres en el relato de Mitre, cociendo las banderas, haciendo los trajes militares, donando sus joyas para el engrandecimiento del Ejército de los Andes? Es verdad, las mujeres aparecen instaladas en un lugar complementario, servicial a las demandas del momento, “colaboradoras necesarias”, pero no protagonistas y siempre actuando dentro del ámbito privado.

 

Juana Azurduy fue una de esas mujeres, que se convirtió en líder montonera en la guerra contra los realistas en el Alto Perú, siendo ésta una de las batallas más difíciles y sangrientas de la gesta de la independencia americana.

 

Oriunda de Chuquisaca nace en el seno de una familia con una buena posición económica. Ya a los 16 años en el Convento de Santa Teresa donde estudiaba, organiza reuniones clandestinas donde siguen apasionadamente la sublevación de Túpac Amarú. Expulsada de esta casa de estudios, se casa con Manuel Padilla con quien tiene 4 hijos. El matrimonio apoya los levantamientos de Chuquisaca y La Paz de 1809. Una vez desatada la guerra en 1810 Manuel organiza la resistencia contra los realistas en el Alto Perú. En ese momento Juana junto a otras mujeres dejan su hogar para sumarse al ejército. Por su conocimiento del quechua y aymará convoca a los indios a incorporarse a la guerra, “seguir a Juana es seguir a la tierra” comentarán respondiendo a su llamado. Luego de las derrotas patriotas de Vilcapugio y Ayohuma nacerá la “Guerra de republiquetas” en las cuales Juana realiza un pacto con el Cacique Juan Huallparrimachi que forma el cuerpo de “Los Húsares”. En el transcurso de la guerra mueren sus cuatro hijos y ella queda embarazada. Resulta casi increíble imaginar a Juana pariendo en medio del territorio de guerra, dando a luz y con su niña en brazos luchar contra un grupo de realistas que la había encontrado, para llegar a un poblado indígena donde poner al resguardo a la recién nacida y continuar la batalla. El cargo de “Teniente Coronel” otorgado por Manuel Belgrano y la visita del Libertador Simón Bolívar, son los únicos reconocimientos que Juana recibe. Al finalizar las guerras de la independencia entrará en el olvido y exclusión muriendo en la pobreza extrema en 1862. Juana constituye un ejemplo por su compromiso con la realidad política de su época hasta las últimas consecuencias. Por la postergación de los intereses personales en pos de la construcción social. Esta es una de las tantas mujeres silenciadas de América Latina al igual que Macacha Güemes, Martina Céspedes, la haitiana Marie-Jeanne, Paula Jaraquemeda en Chile, Francisca Javiera Carreda, Josefa Camejo en Venezuela o Manuelita Sáenz en Ecuador. Junto a ellas hubo mujeres indígenas, mestizas y criollas que quizás sea nuestra tarea integrarlas a nuestra memoria colectiva. Historias que sin duda, nos interpelan como mujeres, argentinas y latinoamericanas, ¿cuáles son las luchas presentes?, ¿dónde la patria necesita nuestro compromiso y esfuerzo? Estamos convencidas de la riqueza y la fuerza que tenemos para aportar en la construcción de esa patria grande que no pudo ser alcanzada en el siglo XIX. El siglo XXI recién comienza y su historia está por escribirse.

 

(1) Galasso, Norberto (Compilador). Los Malditos. Hombres y mujeres excluidos de la historia oficial de los argentinos. Buenos Aires, Ediciones Madres de Plaza de Mayo, 2005 Volumen I, Pág. 20.

 

(2) Vitale, Luis. La mitad invisible de la historia. El protagonismo social de la mujer latinoamericana, Buenos Aires, Editorial Sudamericana-Planeta, 1987.

 

(*) Profesora en Historia. Autora de Los Malditos (IV tomos)

  

Publicado como “Las voces de las malditas de nuestra Historia” en:

http://www.institutojauretche.edu.ar/barajar/num_12/nota05.html  

 


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