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Narcotráfico, instrumento de dominio imperial

Publicado en América Latina fecha Mayo 28th, 2012

Por Salvador Capote*

Después de varias décadas de “guerra contra las drogas”, acompañadas de un costo colosal en vidas humanas y recursos materiales, los narcotraficantes son hoy más fuertes que nunca y controlan un territorio más amplio que en cualquier época anterior.

En los últimos seis años, ocurrieron en México más de 47,000 asesinatos relacionados con el tráfico de drogas. De 2,119 en 2006 aumentaron a cerca de 17,000 en 2011. En 2008, el Departamento de Justicia norteamericano advirtió que las DTOs (Organizaciones de Tráfico de Drogas), vinculadas a cárteles mexicanos,  se encontraban activas en todas las regiones de Estados Unidos. En la Florida actúan mafias asociadas con el cártel del Golfo, los Zetas y la Federación de Sinaloa. Miami es uno de los principales centros de recepción y distribución de la droga. Además de los mencionados, otros cárteles, como el de Juárez y el de Tijuana, operan en Estados Unidos.

Los cárteles de México cobraron mayor fuerza después que sustituyeron a los colombianos de Cali y Medellín en los años 90 y controlan ahora el 90 % de la cocaína que entra en Estados Unidos. El mayor estímulo al narcotráfico es el alto consumo estadounidense. En 2010, una encuesta nacional del Departamento de Salud reveló que aproximadamente 22 millones de norteamericanos mayores de 12 años consumen algún tipo de drogas.

Estos, que son sólo algunos de los más inquietantes datos estadísticos, permiten cuestionar la eficacia de la llamada “guerra contra las drogas”. Es imposible creer que exista realmente una voluntad política para poner fin a este flagelo universal cuando observamos el papel que ha desempeñado el narcotráfico en la contrainsurgencia, la expansión de las transnacionales y las ambiciones geopolíticas de Estados Unidos y otras potencias.

Repasemos, en síntesis, la historia reciente (1). La administración de Richard Nixon, al iniciar la “guerra contra las drogas” (1971),  desarrollaba al mismo tiempo el tráfico de heroína en el Sudeste Asiático con el propósito de financiar sus operaciones militares en esa región. La heroína producida en el Triángulo de Oro (donde se unen las zonas montañosas de Vietnam, Laos, Tailandia y Myanmar) era transportada en aviones de “Air America”, propiedad de la CIA (2)(3). En una conferencia de prensa televisada el primero de junio de 1971, un periodista le preguntó a Nixon: “Señor presidente ¿qué hará usted con las decenas de miles de soldados americanos que regresan adictos a la heroína?”. (4)

Las operaciones de “Air America” continuaron hasta la caída de Saigón en 1975. Mientras la CIA traficaba con opio y heroína en el Sudeste Asiático, el tráfico y consumo de estupefacientes en Estados Unidos se convertía en tragedia nacional. El presidente Gerald Ford solicitó al Congreso en 1976 la aprobación de leyes que sustituyesen la libertad condicionada con la prisión, estableciesen condenas mínimas obligatorias y negasen las fianzas para determinados delitos de drogas. El resultado fue un aumento exponencial del número de convictos por delitos relacionados con el tráfico y consumo de drogas y la consiguiente conversión de Estados Unidos en el país con mayor población penal del mundo. El peso principal de esta política punitiva cayó sobre la población negra y otras minorías.

Las administraciones estadounidenses durante los años 80 y 90 apoyaron a gobiernos sudamericanos involucrados directamente en el tráfico de cocaína. Durante la administración Carter, la CIA intervino para evitar que dos de los jefes del cártel de Roberto Suárez (Rey de la Cocaína) fuesen llevados a juicio en Estados Unidos. Al quedar libres, pudieron regresar a Bolivia y jugar  papeles protagónicos  en el golpe de estado (“Cocaine Coup”) del 17 de Julio de 1980, financiado por los barones de la droga. La sangrienta tiranía del general Luis García Meza fue apoyada por la administración de Ronald Reagan.

La participación más conspicua de la administración Reagan en el narcotráfico fue el escándalo conocido como “Irán-contras” cuyo eje más publicitado fue la obtención de fondos para financiar a la contra nicaragüense mediante la venta ilegal de armas a Irán, pero está bien documentado, además, el apoyo de Reagan, con este mismo propósito, al tráfico de cocaína dentro y fuera de Estados Unidos.

Estas conexiones las explica el periodista William Blum en su libro “Rogue State” (5). En Costa Rica, que servía como Frente Sur de los contras (Honduras era el Frente Norte) operaban varias redes CIA-contras involucradas en el tráfico de drogas. Estas redes estaban asociadas con Jorge Morales, capo colombiano residente en Miami. Los aviones de Morales eran cargados con armas en la Florida, volaban a Centroamérica y regresaban cargados de cocaína. Otra red con base en Costa rica era operada por cubanos anticastristas contratados por la CIA como instructores militares. Esta red utilizaba aviones de los contras y de una compañía de venta de camarones que lavaba dinero para la CIA, en el traslado de la droga a Estados Unidos.

En Honduras, la CIA contrató a Alan Hyde, el principal traficante en ese país (“el padrino de todas las actividades criminales” de acuerdo a informes del gobierno de Estados Unidos), para transportar en sus embarcaciones suministros a los contras. La CIA, a cambio, impediría cualquier acción contra Hyde de agencias antinarcóticos.

Los caminos de la cocaína tenían importantes estaciones, como la base aérea de Ilopango en El Salvador. Un ex oficial de la CIA, Celerino Castillo, describió como los aviones cargados de cocaína volaban hacia el norte, aterrizaban impunemente en varios lugares de Estados Unidos, incluyendo la base de la Fuerza Aérea en Texas, y regresaban con dinero abundante para financiar la guerra. “Todo bajo la sombrilla protectora del gobierno de Estados Unidos”. La operación de Ilopango se realizaba bajo la dirección de Félix Rodríguez (alias Max Gómez) en conexión con el entonces vicepresidente George H. W. Bush y con Oliver North, quien formaba parte del equipo del Consejo de Seguridad Nacional de Reagan.

En 1982, el Director de la CIA, William Casey, negoció un “memorandum de entendimiento” con el Fiscal General, William French Smith, que exoneraba a la CIA de cualquier responsabilidad relacionada con operaciones de tráfico de drogas realizadas por sus agentes. Este acuerdo estuvo en vigor hasta 1995.

Reagan y su sucesor, George H. W. Bush, patrocinaron al “hombre de la CIA en Panamá”, Manuel Noriega, vinculado al cartel de Medellín y al lavado de grandes cantidades de dinero procedentes de la droga. Cuando Noriega dejó de ser útil y se convirtió en estorbo, Estados Unidos invadió Panamá (20 de diciembre de 1989) en un bárbaro acto sin precedentes contra el derecho internacional y la soberanía de un país pequeño.

Michael Ruppert, periodista y ex oficial de narcóticos, presentó en 1997 una larga declaración, acompañada de pruebas documentales, a los comités de inteligencia (“Select Intelligence Committees”) de ambas cámaras del Congreso. En uno de los párrafos se afirma:

“La CIA traficó con drogas no sólo durante la época de Irán-contras; lo ha hecho durante todos los cincuenta años de su historia. Hoy les presentaré evidencias que demostrarán que la CIA, y muchas figuras que se hicieron célebres durante el Irán-contras, como Richard Secord, Ted Shackley, Tom Clines, Félix Rodríguez y George H. W. Bush (6) han estado vendiendo drogas a los americanos desde la época de Vietnam”. (7)

En 1999, la administración de William Clinton bombardeó despiadadamente al pueblo yugoeslavo durante 78 días y noches. De nuevo aquí, aparece el narcotráfico en el trasfondo de las motivaciones. Los servicios de inteligencia de Estados Unidos  y sus homólogos de Alemania y Gran Bretaña utilizaron el tráfico de heroína para financiar la creación y equipamiento del Ejército de Liberación de Kosovo. La heroína proveniente de Turquía y del Asia Central pasaba por el Mar Negro, Bulgaria, Macedonia y Albania (Ruta de los Balcanes) con destino a Italia. Con la destrucción de Servia y el fortalecimiento –deseado o no- de la mafia albanesa, la administración Clinton dejaba expedito el camino de la droga desde Afganistán hasta Europa Occidental (8). De acuerdo con informes de la DEA y del Departamento de Justicia de Estados Unidos, un 80 % de la heroína que se introduce en Europa pasa a través de Kosovo.

Varias administraciones norteamericanas, y en particular la de George W. Bush, han sido cómplices del genocidio en Colombia. La “guerra contra las drogas” sostenida por Estados Unidos con recursos financieros multimillonarios, asistencia técnica y cuantiosa ayuda militar, no ha logrado detener el flujo de cocaína y, por el contrario, ha sido determinante en el surgimiento y desarrollo de los grupos paramilitares al servicio de narcoterratenientes y también como pretexto para mantener el dominio sobre los trabajadores y la población campesina. El Plan Colombia resultó un completo fracaso pero sirvió como pantalla para la injerencia de Estados Unidos en el país y mostró claramente su verdadero objetivo, la contrainsurgencia.

Se olvida a menudo que el narcotráfico es probablemente el negocio más lucrativo de los capitalistas. Con la guerra en Colombia lucran las empresas químicas que producen los herbicidas, la industria aeroespacial que suministra helicópteros y aviones, los fabricantes de armas y, en general, todo el complejo militar-industrial. Los billones de dólares que genera el tráfico ilegal de drogas incrementan el poder financiero de las corporaciones transnacionales y de la oligarquía local.

La reciente declaración del Secretariado del Estado Mayor Central de las FARC-EP (9), con motivo del cuadragésimo octavo aniversario del inicio de la lucha armada rebelde,  denuncia este vínculo drogas-capital:

“…los dineros del narcotráfico se convierten en tierras, inundan la banca, las finanzas, las inversiones productivas y especulativas, la hotelería, la construcción y la contratación pública, resultando funcionales y hasta necesarios en el juego de captación y circulación de grandes capitales que caracteriza al capitalismo neoliberal de hoy. Igual pasa en Centroamérica y Méjico”.

El Tratado de Libre Comercio Estados Unidos-México (NAFTA) ha obligado a numerosos campesinos, ante la competencia de productos agrícolas norteamericanos, a cultivar en sus tierras amapola y marihuana. Otros, frente a la alternativa del trabajo esclavo en las maquiladoras, prefieren ingresar en las redes mafiosas de la droga. El gran aumento del tráfico de mercancías a través de la frontera y los controles bancarios para combatir el terrorismo, han desplazado el lavado de dinero de los bancos hacia las corporaciones comerciales. La complejidad y el volumen de las operaciones financieras, y el flujo instantáneo y constante de capitales “on line, hace extremadamente difícil seguir el rastro de las transacciones ilícitas.

Una de las consecuencias del NAFTA es la impunidad casi total que acompaña el flujo de narcodólares hacia ambos lados de la frontera. Al igual que en México, el Tratado de Libre Comercio recientemente puesto en vigor en Colombia estimulará la violencia, el narcotráfico y la represión sobre trabajadores y campesinos. La “Iniciativa Mérida”, a su vez, es sólo la versión méxico-centroamericana del Plan Colombia.

Debemos meditar sobre el hecho de que en todos los escenarios donde Estados Unidos ha intervenido militarmente, sobre todo en aquellos donde ha ocupado a sangre  y fuego el territorio, el narcotráfico, lejos de disminuir, como sería de esperar, se ha multiplicado y fortalecido. En Afganistán, el cultivo de amapola se redujo drásticamente durante el gobierno de los talibanes para alcanzar luego, bajo la ocupación norteamericana, un crecimiento acelerado. Afganistán es actualmente el primer productor de opio del mundo pero, además, ya no sólo lo exporta en forma de pasta para su procesamiento en otros países sino que fabrica la heroína y la morfina es su propio territorio.

Si nos atenemos a los hechos históricos, podríamos afirmar que la política de Estados Unidos no ha sido la de “guerra contra las drogas” sino la de “drogas para la guerra”.

Notas

  1. Podría comenzar en fecha muy antigua, por ejemplo en la época de las “Guerras del Opio” del imperio británico para afianzar su dominio sobre China, pero no es necesario para los objetivos de este artículo.
  2. Alfred McCoy: “The Politics of Heroin: The Complicity of the CIA in the Global Drug Trade”, New York, Lawrence Hill and Co., 2003.
  3. Con anterioridad, “Air America” había ayudado a las fuerzas del Kuomingtan, leales a Chiang Kai-shek, a transportar el opio desde China y Birmania  hasta Bangkok en Tailandia. Los servicios de inteligencia franceses utilizaron también el tráfico de heroína para financiar sus operaciones encubiertas en Indochina.
  4. Rick Perlstein: “Nixonland”, Scribner, 2008, p. 567.
  5. William Blum: “Rogue State”, Common Courage Press, 2005, pp. 294-297.
  6. Richard Secord: Mayor General de la Fuerza Aérea de Estados Unidos, convicto por su participación en el escándalo Irán-contras; exonerado en 1990 por decisión de la Corte Suprema. Ted Shackley: “el fantasma rubio”, jefe de la estación de la CIA en Miami durante la Crisis de Octubre (“Cuban Missile Crisis”) y durante la Operación Mangosta (“Mangoose”) dirigida contra Cuba; Director de la Operación Fénix (“Phoenix Program”) durante la cual fueron asesinados más de cien mil vietnamitas; dirigió otras muchas operaciones encubiertas de la CIA; murió de cáncer en 2002. Tom Clines: una de las figuras principales del escándalo Irán-contras; entre 1961 y 1962 participó en operaciones encubiertas de la CIA contra Cuba; a las órdenes de Ted Shackley estuvo a cargo de la guerra secreta en Laos y participó en la Operación Mangosta; entre otras muchas fechorías estuvo a cargo de la operación de la CIA en Chile que derrocó al presidente  Allende. Félix Rodríguez: cubano-americano, fue uno de los jefes de “Operación 40” o “40 Asesinos” y de la invasión mercenaria a Cuba en 1961. Participó en el asesinato del Che en Bolivia. George H. W. Bush: Ex Director de la CIA (1976-1977) y ex Presidente de Estados Unidos (1989-1993).
  7. Citado por Daniel Estulin: “Shadow Masters”, Trine Day LLC, 2010.
  8. Michael Ruppert: “Crossing the Rubicon”, New Society Publishers, 2004.
  9. FARC-EP: “48 años de lucha armada rebelde”. Secretariado del Estado Mayor Central de las FARC-EP, Montañas de Colombia, 27 de mayo de 2012.

*Bioquímico cubano, actualmente reside en Miami. Trasmite con cierta regularidad por Radio Miami el Programa “La Opinión del Día”, que aparece poco después en laradiomiami.com. Es colaborador de Areítodigital.net; participa, con la Alianza Martiana, en la lucha contra el Bloqueo impuesto a Cuba por Estados Unidos.

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“El enemigo sólo puede quitarnos lo que nosotros no defendamos”

Publicado en Cultura cubana fecha Mayo 28th, 2012

Como a muchos de mi generación, los ritmos actuales me van poco… confieso mi predilección por Kelvis Ochoa, William Vivanco, Interactivo y Thelmaris… voy poco más allá. Pero como mi hermano Vicente, creo que también es hacer -y defender la- Revolución, apoyar a estos grupos que desde el patriotismo y el amor a Cuba, llevan adelante sus proyectos, porque, efectivamente, el enemigo sólo puede quitarnos lo que no seamos capaces de defender:

CRÉEME en la XI Bienal de La Habana

Por Vicente Feliú Miranda                            Fotos Ivan Soca
 


Ocurrió en la noche de este 26 de mayo en el cine teatro Acapulco, al llamado del clarín de una escalofriante versión del himno de Bayamo en el sonido de Alexander Abreu.

Los más heréticos representantes del hip hop cubano, los raperos Raudel de  Escuadrón Patriota, Al2, Soandry Hermanos de Causa, Silvito el Libre, Maykel Xtremo, Barbarito el Urbano Vargas y Carlitos Mucha Rima, se presentaron en concierto dentro del performance que realizara Michel Mirabal en el marco de la XI Bienal de La Habana, evento en el que se reúnen durante un mes artistas cubanos que aman y construyen en y desde las dos orillas, artistas de la plástica de diversos lugares del planeta, y compradores y dueños de galerías.

Michel, hermano de lucha y con raíces en sangres irredentas y cantoras de Haití y de Cuba, quiso nombrar su espectáculo con una trova que lleva mi firma, aunque siempre he dicho que no mi autoría: CRÉEME. Esta canción nacida en abril de 1975, es parto del antiimperialismo de Bolívar y Martí, de Sandino y de Mella, y me la cantaron al oído Antonio Guiteras y Carlos Aponte mientras caían en combate en El Morrillo, el 8 de mayo de 1935, al frente de la organización político-militar Joven Cuba, que a sabiendas desde entonces que nuestra patria no tenía otra para sacar del medio a los gringos y sus gorilas locales, preparaba una expedición militar internacionalista que diera luz a nuestros empeños libertarios. Desde entonces, he tenido el honor de ser el trasmisor de esos versos.

Cuando Michel me habló del asunto, silenciosamente me pregunté cómo podría conjugarse mi trabajo con el de los raperos, para ser franco no muy disfrutable por mí, en buena medida por diferencias de lenguajes expresivos aunque me llamaba favorablemente la atención sus actitudes inconvenientes y contestatarias, las que me recordaban a ciertos irreverentes trovadores de los años 60. Todavía más me sedujo la idea cuando supe que sectores oscuros y asustadizos de diferentes escaños del poder, ésos que temen enfrentar la realidad y se escudan detrás de los revolucionarios, les hacían la vida lo más fatigosa posible por la sencilla razón de que decían cosas incómodas. Llegado a este punto, di mi voto aprobatorio a la utilización de la canción y a participar en el espectáculo.

Recordé que en 1997, en el Festival de la Juventud y los Estudiantes celebrado en Cuba fue la canción tema del evento, porque la entonces dirección de la Unión de Jóvenes Comunistas quiso rememorar que Fidel había dicho en su primer congreso constitutivo de 1962: Creemos en los jóvenes.

Contentura, cuando supe que hermanos de la misma cuerda de la Cultura Cubana como Israel Rojas de Buena Fe y Juan Formell, con Van Van y todo, participaríamos juntos en esta herejía revolucionaria, y valga la redundancia. Aplaudí a Juan cuando dijo “…creo en todo esto, pero voy a creer de verdad cuando a estos muchachos los pongan por la radio y la televisión”.

Contracorriente no es contrarrevolucionario necesariamente. Carlitos Mucha Rima

Cuando empezamos quienes después conformaríamos el Movimiento de la Nueva Trova, muchas personas del poder dijeron que éramos  pelúos, hippies, desviados ideológicos, y algunos, simplemente contrarrevolucionarios. Gracias a Haydeé Santamaría y Alfredo Guevara, la más alta dirección del país tuvo una percepción más cercana y realista de nuestras canciones y de quiénes éramos. Entonces se dijo que si a pesar de todo habíamos llegado hasta allí, fue porque éramos revolucionarios, y si no éramos mejores, era por causa de ellos.

Aquella reflexión de 1972 me vino a la memoria estos días, mientras se sucedían preguntas sobre la preocupación de si el concierto pudiera servir de justificación para manifestaciones contrarrevolucionarias. Todas las veces dije lo mismo: el enemigo solo puede quitarnos lo que nosotros no defendamos. Y este concierto crítico, incómodo, audaz, y público y apoyado por las instituciones del Estado, era lo menos que querían quienes están siempre deseosos de encontrar una hendija en las murallas de la cultura cubana, entre cuyos defensores, verbo en alto cual espada reluciente, están los chicos del hip hop que liderearon este concierto, junto a las banderas de la Patria de Michel.

Mis parabienes para todos los que colaboramos con esta melodía.


Marquesina del cine Acapulco

Jorge Perugorría

Michel Mirabal pintando

Israel Rojas y Raudel


Los VanVan


Vicente 

Silvito el libre



 

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Cruz Roja confirma liberación de Langlois

Publicado en Colombia-FARC fecha Mayo 28th, 2012
El Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) ha confirmado que las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) liberarán el miércoles al periodista francés Romeo Langlois.

El domingo a última hora los representantes del CICR, de los gobiernos de Colombia y Francia y del movimiento Colombianos por la Paz, concretaron el operativo para liberar a Langlois y, según el delegado del CICR, Jordi Raich, ya están listos los vehículos y las embarcaciones necesarios para emprender una operación por tierra y mar: no participarán helicópteros internacionales (brasileños y venezolanos) como ocurrió en otras liberaciones.

Raich ha aclarado que este lunes a la 13:00 hora local se conocerá el lugar donde las FARC entregarán a Langlois y el miércoles a las 7.00 hora local la guerrilla especificará las coordenadas exactas.

Las autoridades colombianas suspenderán todas las operaciones militares a partir de las 18:00 hora local de este martes hasta las 6:00 hora local del próximo jueves a fin de facilitar la liberación de Langois.

El 28 de abril, Langlois, periodista francés de la cadena gala France 24, de 35 años, desapareció en las selvas sureñas de Colombia cuando realizaba un reportaje en ese país: no se supo nada de él hasta que el 7 de mayo, fecha en que las FARC emitieron un video en el que declaraban que el periodista francés era su “prisionero de guerra”.

Fuente HispanTV

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