La Polilla Cubana

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“Honduras ha cambiado para siempre”

Posted in Honduras Situacion Politica on Febrero 1st, 2010

0-despedida_de_mel_relevo_presidencial_juan-barahona.jpgDiscurso de Juan Barahona en los actos de traspaso de poder desde el Presidente José Manuel Zelaya Rosales hacia el pueblo hondureño representado en el Frente Nacional de Resistencia Popular

Honduras ha cambiado para siempre. Nuestro pueblo, hoy alzado contra la dictadura del enemigo oligárquico e imperialista, se ha convertido en un gigante de la dignidad, el sacrificio y la conciencia. Nunca antes en nuestra historia estuvimos más unidos los sectores populares, nunca antes se tuvo tanta conciencia de los derechos de los hombres y mujeres pobres, nunca antes se mostró tan claramente la naturaleza explotadora, totalitaria y asesina de los que han sido dueños de este país y que hoy tiemblan ante la fuerza arrolladora de la Resistencia Popular.

0-despedida_de_mel_relevo_presidencial_fotos-mayra-oyuela-y-lester-rodriguez.jpgHoy, a pesar de decirlo en el fragor de la lucha y en el mismo momento en que las fuerzas del atraso juramentan a su nuevo testaferro, podemos afirmar con todo orgullo que hemos despertado y somos capaces de construir nuestro futuro.

Antes de continuar, permítanme un acto solemne e imperativo: recordemos a las mujeres y los hombres que han ofrendado su vida en esta lucha, asesinados de manera cobarde y traicionera por las fuerzas de terror del régimen de facto. Con ellas y ellos recorrimos juntos las calles, respiramos los mismos gases envenenados, recibimos la misma metralla, la misma cárcel, la misma humillación. Pero también, con ellas y ellos escribimos los pasajes más hermosos de lucha y resistencia que tuvo nuestra patria.

¡El día que su corazón se detuvo, murieron para vivir eternamente en nuestros corazones y en nuestra lucha! ¡Viva el ejemplo de los héroes del Pueblo! ¡Sangre de mártires!… ¡Semilla de Libertad!

Por ellos y ellas juramos que no habrá descanso, que no negociaremos los principios jamás, que no perdonaremos la traición y que vamos a transformar este país para que sea libre, democrático, justo y verdaderamente independiente.

Luchamos por la instalación de una Asamblea Nacional Constituyente Popular que sea revolucionaria y vaya más allá de reformas tibias que dejarían intacto el sistema de privilegios mediante el cual los poderosos viven con infinitos lujos a costa de la explotación del trabajo de los pobres y el robo de los bienes públicos y la extracción inmisericorde los recursos naturales.

Nos planteamos una sociedad nueva, un ser humano nuevo, que no exalte el egoísmo como valor supremo, sino que pretenda el desarrollo integral de la colectividad. Aspiramos a forjar personas solidarias, que sientan como propias las miserias de los demás y que luchen por eliminar las desigualdades sociales que provocan el capitalismo, el patriarcado y el racismo.

Peleamos por una patria libre de injerencias externas, sin bases militares que sirvan para dañar a nuestros hermanos centroamericanos, sin transnacionales que roben nuestras riquezas impunemente, sin clases políticas que reciban órdenes desde el imperio. Luchamos por la integración de los pueblos latinoamericanos y la unión de Centroamérica. Así lo soñaron José Cecilio del Valle, Cabañas, Visitación Padilla, Graciela García, José Martí, Juan Pablo Wainwrigh, Manuel Cálix Herrera, Sandino, Farabundo…

Nuestros próceres y los grandes líderes históricos del Pueblo Hondureño y de los pueblos centroamericanos. Ese fue el ejemplo de Morazán, nuestro máximo referente, quien a pesar de haber vivido hace doscientos años, nos dejó un legado de dignidad y entereza que aún hoy es una afrenta para los enemigos del progreso.

Francisco Morazán fue asesinado hace 168 años por una oligarquía retrógrada y cobarde, confabulada con el imperio de su tiempo, tal como hace la oligarquía hondureña de hoy. Si Morazán viviera en este tiempo, sus enemigos estarían en el
COHEP y en la ANDI, sus enemigos llevarían los nombres de Goriletti, Elvin Santos, Pepe Lobo, Carlos Flores, Adolfo Facussé, Rafael Callejas, Rafael Ferrari y otros cuya larga lista da nauseas mencionar.

Si Morazán viviera hoy, la clase política que usurpa los poderes del Estado, mandaría contra él al ejército y a la policía, tal como la mandan contra nosotros, que somos los continuadores de las luchas por la soberanía y la libertad de nuestro pueblo.

¡Qué gran diferencia con el Ejercito Defensor de la Ley que él comandó en contra de los oligarcas de su tiempo! ¿Qué sentiría el General Morazán si viera a los militares y policías disparando contra compatriotas desarmados, moliendo a toletazos a niños y ancianos, violando y ultrajando a mujeres y niñas indefensas, y torturando a nuestros jóvenes? El insigne General, se moriría de la vergüenza.

Aunque siempre lo hemos sabido, nunca como hoy queda tan claro que la cúpula de las Fuerzas Armadas no sirve para ganar guerras, sólo sirven para dar Golpes de Estado con los que derrocan gobiernos legítimamente electos, cuando así se los ordena su amo del norte o la minoritaria oligarquía, explotadora y corrupta.

No está lejano el día en que esos Generales pagarán sus delitos acompañando también a los empresarios y políticos golpistas en las cárceles de la Nueva Honduras. Pero también ha quedado claro que detrás de los enemigos locales del Pueblo hondureño, se encuentra el enemigo número uno de todos los pueblos: el imperio norteamericano. Si no hubiera contado con su apoyo, esta oligarquía cobarde nunca se habría atrevido a dar este Golpe, desafiando a la mayoría de la nación y mucho menos al mundo.

Los funcionarios norteamericanos son tan cínicos que, tras haber preparado detalladamente el Golpe con sus siervos locales, fingieron después estar en contra, ocultando su verdadero propósito de legitimar la dictadura mediante la tramposa negociación de San José y mediante unas elecciones fraudulentas. Ahora, con número inflados, los golpistas y su hipócrita amo del Norte, tratan de engañar a los pueblos y gobiernos del mundo haciéndoles creer que aquí hubo “elecciones democráticas”.

¿Hubo elecciones democráticas, compañeros? NO, lo que hubo fue una FARSA. Al pueblo hondureño no lo engañan, porque aquí nos conocemos y sabemos que cuatro gatos fueron a votar. Aún así, quieren engañar al mundo. Con lo que no contaban es que el mundo ha cambiado y si antes casi todos agachaban la cabeza, hoy muchos pueblos tienen gobiernos dignos que no se arrodillan ante el dólar.
Por eso a esa toma de posesión espuria no viene la mayoría de gobiernos del mundo. Vienen unos cuantos, los más serviles. Este rechazo del mundo es un triunfo de nuestra lucha, compañeros. Gracias a esta batalla no han podido hacer un Golpe para la exportación.

De todos modos, los golpistas siguen con el guión preparado por el imperio.
El siguiente paso es intentar arrebatarnos las conquistas que logramos durante el gobierno del Presidente Manuel Zelaya. Los golpistas usan los medios de comunicación a su disposición, los púlpitos tarifados de las cúpulas de las iglesias conservadoras y la ONGs vendidas, para promocionar un “Plan de País” que es sólo la continuación del modelo neoliberal, que sumió en la pobreza a una gran cantidad de personas y que hipotecó el futuro de varias generaciones de hondureños y hondureñas.

En el fondo lo que pretenden es cumplir la agenda del Golpe de Estado. Su objetivo es destruir el Estatuto del Docente, aprobar un nuevo Paquetazo para sacarnos más impuestos, dejar estancado el salario mínimo o bajarlo si pudieran, subir los precios de los combustibles y las ganancias de las transnacionales, llevarse nuestros recursos minerales, privatizar el agua, saquear nuestras finanzas, entre otras pestes. ¡Pues para eso dieron el Golpe estos canallas! ¿Por qué habríamos de creer en las promesas de una clase explotadora que tuvo 30 años para demostrar que su sistema neoliberal funciona? ¿Cómo pretenden que el pueblo se fíe de un gobierno integrado por golpistas, represores, ladrones, fantoches y farsantes?

No puede depositarse ninguna confianza en el régimen que se impone a punta de bayonetas. La mentira y el engaño es su norma. Basta ver cómo se hacen “juicios” de mentiras entre ellos para ser “sobreseídos” de sus pecados y hacerle creer a los incautos que aquí no paso nada. Luego le dicen al mundo que aquí todo es “armonía” y “reconciliación”, a pesar que nos siguen matando compañeros y compañeras, a pesar que muchos van al exilio y otros son amenazados a muerte todos los días. Llegan al ridículo de hacer un show para fingir que el dictadorzuelo de Goriletti se aparta del camino. ¡Y así quieren que nos prestemos a participar en su “diálogo”!

La Resistencia Popular no participará en esa farsa del dialogo de la oligarquía y mucho menos en su gobierno espurio. Los golpistas no tienen ninguna posibilidad de engañar más a este pueblo que alcanzó niveles de conciencia superiores a cualquier momento anterior. La gran mayoría de hondureños y hondureñas sabe que Pepe Lobo es la continuación de la dictadura, es la continuación del neoliberalismo, es la garantía del imperio para usar a Honduras como base de operaciones militares y su apuesta para detener los procesos de cambio en
América latina.

Pepe Lobo NO ES NUESTRO PRESIDENTE, como Goriletti tampoco lo fue. Es el “presidente” de los Kaffati, Hándal, Facussé, Ferrari, Maduro, Callejas, entre otros; es el “presidente” de los traidores, de los corruptos, de los  entreguistas. Por eso, hoy la Banda Presidencial legítima no pasa al Lobo; quien la recibe es el pueblo luchador, el pueblo digno. Hoy la  Banda Presidencial la recibe, en nombre la mayoría de la población, ¡el Frente Nacional de Resistencia Popular! Es, por supuesto, un honor que como Resistencia se nos haga este traspaso de las manos del legítimo Presidente Manuel Zelaya, el único que fuera electo por la voluntad mayoritariadel Pueblo.

Compañeros y compañeras, La Resistencia no recibe esta banda como un trofeo o un simple reconocimiento a su esfuerzo. Sino que lo recibe como una altísima responsabilidad: la de representar al Pueblo y lograr que prevalezca la verdadera Democracia participativa y popular. Ahora bien, el camino frente a nosotros se presenta lleno de desafíos, el Frente Nacional de Resistencia Popular es ya una fuerza nacional con impresionantes capacidades de movilización y una arrolladora simpatía, pero hacer falta dar pasos importantes hacia su consolidación.

Desde ahora la consigna es ¡Organización! ¡Movilización! ¡Formación!

Estos tres ejes de trabajo deben ser asumidos por los núcleos de Resistencia en cada barrio, en cada comunidad rural, en cada centro de trabajo, y en cada uno de ellos debe primar la democracia interna. El FNRP debe canalizar las necesidades de grupos de Campesinos, obreros, indígenas, negros, grupos LGTB, artistas, pobladores urbano- marginales, micro pequeños y medianos empresarios, movimientos ambientalistas, mujeres, organizaciones estudiantiles, fuerzas políticas progresistas y democráticas, maestros, profesionales, grupos de derechos humanos, jóvenes, iglesias populares, y otras organizaciones. Es decir, de todos los sectores explotados, oprimidos y marginados de nuestra nación, sin excepción alguna.

El abanico de ideologías que integran el Frente debe asumir una actitud de debate sincero y maduro, la unidad dentro de la diversidad es la característica más valiosa que hasta hoy tenemos y es necesario fortalecerla. En ese sentido es necesario reconocer el liderazgo y actitud de nuestro presidente Manuel Zelaya Rosales, quien ha llegado al extremo de sacrificarse y arriesgar su vida para luchar por la democratización de nuestra Patria.

Hoy el Presidente Zelaya ha vencido los inútiles intentos de quebrar su voluntad y opacar su ejemplo. Es también una manera digna de cerrar un ciclo en el que por primera vez desde que se reiniciaron las elecciones en nuestro país, un presidente se acerco a las necesidades del pueblo, que se enfrentó a la clases más conservadoras del país, y fue capaz de asumir la agenda de los sectores populares.
¡Qué pequeños se ven sus enemigos! ¡Cuán cobardes se han mostrado!

Compañero Presidente. Sepa que la Resistencia lo aprecia como un líder incuestionable, A su regreso encontrará un pueblo en lucha, indetenible, y con más valor y más ganas de derrotar la dictadura. También una Resistencia Popular mejor organizada y más consciente. El Pueblo Hondureño inicia a partir de este momento, una etapa distinta en la lucha por la construcción de un país nuevo.

El Frente Nacional de Resistencia Popular, tiene claridad del reto asumido y como lo dice literalmente su plan estratégico, deberá “Fortalecerse como instrumento de poder popular, para la conquista del poder, construyendo una nueva institucionalidad hacía la refundación de la República, para el surgimiento de una nueva democracia popular en la que participemos todos y todas y seamos protagonistas de un Estado de justicia social, para garantizar la solidaridad, la libertad y la independencia, a través de una Asamblea Nacional Constituyente que formule y apruebe la primera constitución Política hecha por el pueblo, con una visión latinoamericanista”.

El camino no será fácil, estará lleno de obstáculos y sacrificios, pero tenemos la certeza de que al final triunfaremos frente a la oligarquía y sus amos imperiales.

De nuestro lado tenemos el respaldo del pueblo, la experiencia de la lucha popular y la conciencia de lo justo de nuestras aspiraciones. Sabremos responder a la responsabilidad que hoy  asumimos.

¡Viva el pueblo heroico de Morazán!
¡Viva el Presidente Manuel Zelaya Rosales!
¡Viva el Frente Nacional de Resistencia Popular!
¡Viva la Asamblea Nacional Constituyente Popular!

¡Resistimos y Venceremos!
FRENTE NACIONAL DE RESISTENCIA POPULAR
Tegucigalpa, M.D.C., 27 de enero de 2010

Foto: Instante en que Mayra Mejía (Ministra del Trabajo en el Gobierno del Poder Ciudadano) entregaba la Banda Presidencial a los representantes de la Resistencia, simbolizados en la niñez de David, en la ancianidad de las señoras Dionisia Yolanda (las “Abuelas de la Resistencia”) y en la dirigencia del compañero Juan Barahona. La Banda Presidencial simbolizó el “Traspaso de Mando” hacia el pueblo en Resistencia y fue enviada directamente por Manuel Zelaya. Tomada de http://fabricioestrada.blogspot.com/2010/01/la-despedida-al-companero-manuel-zelaya.html

Los tentáculos de la CIA, los vuelos del Cóndor y las falacias del imperio

Posted in Políticas migratorias on Febrero 1st, 2010

Por Marina Menéndez Quintero

¿Ahora van por los hispanos? 

victor-toro-luchador-indocumentado-en-usa.jpgVíctor Toro, un viejo luchador chileno que vive sin papeles en Nueva York hace más de 20 años, podría ser el primer latinoamericano que figure en la relación donde ya están cientos y cientos de ciudadanos árabes, asiáticos o africanos, clasificados como posibles terroristas…

Osama bin Laden reflota en el ambiente aunque la historia del enigmático hombre de turbante y barba casi blanca, ya casi haya sido olvidada. Pero la cruzada que desató Bush a tenor de su autoría en el atentado a las Torres Gemelas, sigue en marcha. Nuevos nombres son incluidos en las listas negras, al socaire de la guerra contra un «terrorismo» indefinido que, por eso, todo lo acepta.

Las amenazantes acusaciones -que siguen siendo ocupación real en Iraq y Afganistán, y llevan en su carne los prisioneros de cárceles ilegales donde se les torturó-, alcanzan ya a organizaciones y personas, y remontan vuelo. Eso hace presumir el caso de Víctor Toro.

Resultado de incompetencias tan flagrantes que parecen increíbles -aunque la mayoría las estima ciertas-, la detención del nigeriano que haría explotar un avión estadounidense el día de Navidad brindó asideros para justificar las decisiones más recientes de la Casa Blanca en la materia… o la precisó a tomarlas.

Algunas horas después de la alarma, la cadena Fox comentó que el debate sobre la esperada reforma de salud sería desplazado en el Congreso por el análisis sobre la seguridad norteamericana. Pudo ser una de las consecuencias más inmediatas.

El contexto es apropiado a los sectores duros que presionan para seguir manipulando una tragedia usada como instrumento de dominación, más allá de lo que espera y necesita el contribuyente norteamericano. Junto al flagelo del narcotráfico, la lucha yanqui contra el terrorismo sigue siendo mampara que sirve a la hegemonía y a la intervención.

En este escenario dominado por hechos que reviven la pesadilla de los cadáveres, las columnas de humo y las torres desplomadas, tuvo lugar la primera vista oral contra el indocumentado Víctor Toro: ocho horas de interrogatorio, y apertura de un proceso judicial que continuará el 20 de mayo próximo.

Pero los cargos excederán los correspondientes al estatus de inmigrante ilegal que arrostran 12 millones de latinos. Perseguido y torturado por la dictadura de Pinochet, lo que lo llevó al exilio, ha sido su militancia en el Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) lo que lo conecta con el «terrorismo».

Interrogado por JR vía email, Carlos Moreno, el abogado defensor, no descarta que «el ambiente de histeria antiterrorista que existe en los EE.UU. -donde encaja tan bien la detención del joven nigeriano-, pueda influenciar la decisión de la jueza Sarah Burr en el caso», apuntó.

Así, los entuertos del proceso judicial contra un latino arrestado en EE.UU. como inmigrante ilegal podrían adicionar nuevos «gestores del terrorismo» a las listas arbitrarias iniciadas por W. Bush y enriquecidas en la era Obama.

De la Comuna al Bronx
Víctor Toro ya tiene más de 60 años cumplidos, pero en las fotos se le ve vigoroso, como cuando lideraba en Santiago de Chile la toma de tierras para exigir la vivienda que no tenían los desclasados.

Eran los principios de los años 70, y todavía Salvador Allende y la Unidad Popular no habían llegado a la presidencia. Desde el naciente Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), encabezó aquellas luchas por los derechos de los pobladores, quienes lo proclamaron su líder en La Bandera: el primer fundo ocupado por más de 500 familias, a dos pasos del centro de la capital chilena. Allí se levantaría el campamento que marcó un movimiento imitado por los de abajo con sucesivas ocupaciones de terrenos.

Cuarenta años después, las autoridades migratorias de EE.UU. reviven una historia que continuó con el triunfo de Allende, el fascista golpe de Pinochet, y un MIR clandestino que desde las calles ensangrentadas combatiría a la dictadura fascista. Ahora se sataniza al MIR, calificándolo de terrorista, y las imputaciones llegan por vía transitiva a él. Sin embargo, decenas de chilenos que también pertenecieron en esos años al Movimiento de Izquierda Revolucionaria, viven hasta hoy normalmente en su país.

«Es el estigma y fantasma con el cual EE.UU. acusa a todos los luchadores sociales, sindicales y comunitarios; a los luchadores socialistas, comunistas y revolucionarios. Yo soy algo de todo ello y lo defenderé», respondió Víctor a este diario cuando se le contactó en su casa del Bronx, en Nueva York, para que comentara los absurdos cargos.

No se tomará, sin embargo, la molestia de refutar el falso señalamiento de terrorista. «No lo soy. Ello no es más que un montaje urdido por los verdaderos terroristas de la ex DINA de Pinochet y por la CIA: el instrumento institucional del terrorismo de Estado que emana desde la Casa Blanca», alegó.

Estuvo entre los tantos torturados por la dictadura, pero logró el exilio mientras, adentro, los militares lo consideraron como otro de los miles de desaparecidos cuyos cadáveres, lanzados a las corrientes de los ríos o desde helicópteros en vuelo, nunca recibieron la paz del sepulcro.

Varios pájaros de un tiro

Documentos desclasificados de la Agencia Central de Inteligencia de EE.UU. y de la tenebrosa y ya desaparecida Dirección de Inteligencia chilena (DINA) han sido utilizados para politizar un expediente que, al momento del arresto de Víctor Toro en las calles neoyorquinas, en 2007, no distaba mucho del abierto a decenas de miles de indocumentados víctimas, como él, de las redadas y detenciones arbitrarias.

Estaban en ebullición las protestas de los ilegales en demanda de una reforma migratoria que los regularizara, y la represión se agudizó. Víctor participaba. Liberado tras el pago de una fianza, el caso tomó sorpresivos tintes políticos un año después, cuando llegó a la Fiscalía Federal de Inmigración. 
Se recordaron las acciones armadas del MIR contra la dictadura pinochetista, y se acusó a Toro de pertenecer a una organización que por eso las autoridades migratorias señalan, de manera muy «creativa», como terrorista.

En opinión del letrado Moreno, ello podría indicar que el ministerio público tiene en su agenda «usar la legislación migratoria para deportar de EE.UU. a personas que considere “un peligro” para su seguridad nacional». Sin embargo, dice, ese es un argumento «legalmente infundado», y «una cortina de humo para expulsar a personas que, como Víctor Toro, han sido críticos consistentes de la política norteamericana de intervención y saqueo».

Otros asuntos quedan en el tintero, y posiblemente salgan a la luz a lo largo del proceso. ¿Cuánto tuvo que ver la activa participación del entonces subsecretario de Estado norteamericano Henry Kissinger, de la CIA y de la DINA, protagonistas del golpe contra Allende y artífices de la feroz represión que asoló a esa nación, en los sucesos que sacaron a Víctor Toro de Chile y lo convirtieron en otro indocumentado en Nueva York?

La respuesta parece obvia, como sabida es también la relación directa que aquellos tuvieron en las decenas de miles de muertes y desapariciones que desangraron a las vecinas naciones conosureñas, víctimas también, en los años 70 y 80 del pasado siglo, de una macabra y real conspiración supranacional de terror: Cóndor.

Los atentados que costaron la vida al ex canciller chileno Orlando Letelier y a su secretaria Ronnie Moffit en Washington, en 1976, y al general Carlos Prats y su esposa (Buenos Aires, 1974), son apenas dos entre los más sonados crímenes demostrativos de la  despiadada persecución desatada por la Operación Cóndor en su satánico vuelo sobre Centro y Sudamérica, y más allá de sus fronteras.

Llegados a ese punto, muchos podrían preguntarse ahora quién es el acusado y quién el acusador.

Precedente nefasto

La construcción del caso muestra una traspolación hipócrita y peligrosa, como ha hecho notar ya un observador al anotar que, inculpando al MIR por enfrentar a la dictadura militar y genocida, se sacraliza y enaltece la acción sanguinaria del general Pinochet, y de sus mentores de la administración estadounidense de Richard Nixon.

Pero ello puede no resultar lo peor, y algunos ya se preguntan si el caso Toro-MIR será el precedente legal que permita a las autoridades judiciales norteamericanas satanizar, en lo adelante, a otras agrupaciones políticas o sociales de América Latina, al tiempo que resuelven la deportación de quienes esperan, en vano, la reforma migratoria que les permita legalizarse en Estados Unidos. Un asunto que el Congreso no logra resolver todavía.

Y sale también a flote, desde luego, lo que con indignación comentó el abogado Moreno a esta publicación: «La doble moral de los Estados Unidos, que acusa a gente como Víctor Toro y alberga a personajes como Posada Carriles, terrorista confeso cuya extradición ha sido pedida por varios países».

http://www.juventudrebelde.cu/internacionales/2010-01-30/ahora-van-por-los-hispanos/

Véase además
http://www.generacion80.cl/noticias/columna_completa.php?varid=6835

“Obama es solo el Presidente”

Posted in Politica Internacional on Febrero 1st, 2010

Por Esteban Morales, *CEHSEU. Universidad de La Habana.

creemos1.JPGSin dudas, el Obama que ahora vemos no es el que se nos aparecía, o al menos, se podía presagiar durante la campaña presidencial del 2008. No parece ser el Obama por el que mucha gente votó, esperando un “cambio” en la política de Estados Unidos, tanto interna como externa. Ya no parece ser  el Obama de la esperanza.
¿Cuánto más avanzará Obama en el camino de no parecerse al que conocimos a punto de ser elegido como Presidente de los Estados Unidos? No lo sabemos, aunque pudiéramos tratar de saberlo, pues con lo observado en Obama, al concluir su primer año de mandato, existen varias alternativas para tratar de explicarnos que ha ocurrido.

¿Es Obama un cínico? ¿A Obama el miedo lo ha hecho desembocar en el cinismo? ¿Era la imagen de Obama no más que un traje con el que se vistió para alcanzar la presidencia? ¿Tiene en realidad Obama ideas propias sobre cómo debe ser la política de Estados Unidos? ¿Negociaría Obama con los sectores que lo apoyaron dentro del partido demócrata, el ropaje de la campaña presidencial? ¿Será Obama una víctima, porque fue aceptado con su imagen muy poco ortodoxa y discurso casi subversivo, pero después se le obligó a girar hacia la derecha?

Debe haber sido muy difícil para las elites del partido demócrata aceptar a un candidato como Obama, con un currículo tan poco ortodoxo y un discurso casi subversivo, que miraba preferiblemente hacia los de abajo, siendo además un candidato negro. Aunque para Estados Unidos, haber elegido como presidente a un negro era algo que devenía en una ventaja.

¿A quienes benefician las dificultades que pueda tener Obama en el ejercicio de la presidencia? ¿Puede aun Obama recuperarse de las dificultades de su primer año de mandato? Para nosotros es evidente que Obama no está ahora dirigiendo el país. ¿Quien lo está dirigiendo entonces?

Obama nos presenta más de una cara. Es difícil saber qué dirección tomará frente a una serie de asuntos internacionales e internos. En otros, sin dudas, ya se ha decidido por la continuidad respecto a la política del anterior mandatario. Es más, pudiéramos decir, sin miedo a exagerar, que en algunos asuntos, como la llamada guerra contra el terrorismo (ahora llamadas operaciones de contingencia en ultramar) sus decisiones han agravado los conflictos, respecto al estado en que los dejo la presidencia de Bush. Estos son los casos de Afganistán, la extensión de la guerra a Pakistán; la incorporación de Yemen y el “dejar  hacer a Israel” ante la agudización del conflicto en Gasa.

Respecto a la actitud de Obama en el hemisferio, es larga y profunda la distancia que media entre las declaraciones del presidente en  la reunión de campaña en Miami, sobre todo, en la última cumbre de las Américas y la posición asumida con posterioridad al Golpe Militar en Honduras.

La tendencia que marca la actuación de Obama, con posterioridad al acontecimiento de Honduras, ha sido la de su apoyo para dar marcha atrás a los procesos democráticos en la región y en particular la de los ataques a Venezuela, Bolivia, Ecuador y Nicaragua, creando un ambiente de tensión regional, marcada adicionalmente por varios acontecimientos: el activismo de la IV flota, la instalación de las bases militares en Colombia, la restauración de las bases militares en Panamá  y la agresividad hacia los países ya mencionados, que pueden ser caracterizados como los mas radicales; junto a los ataques a las ya históricas posiciones de la Revolución Cubana. Chile Argentina y Brasil asumen actitudes menos radicales, aunque se trata de gobiernos con los que de todos modos, Estados Unidos también guarda ciertas reservas. Recientemente Chile está retornando a la derecha.

Cuba, por su parte, enfrenta un momento especial frente a la política de Estados Unidos, con la administración de Obama -que al estilo del Golum, del señor de los anillos- ha terminado, a pesar de algunos gestos, inspirando más desconfianza que otra cosa.

Obama parece haber seccionado en dos partes el bloqueo: mientras presiona al gobierno cubano con las clásicas medidas punitivas, aparece liberando las remesas y los viajes a la sociedad civil cubana, buscando enfrentar pueblo y gobierno y tratando de presentar ante el “cubano de a pie” una imagen aceptable; pues parten de que la gente al recibir los beneficios de las liberaciones, pueda olvidar el carácter desestabilizador de la política que más ha agredido la independencia y la soberanía del país. No se trata de medidas tontas, si no de dar en los puntos donde el ciudadano común en Cuba, de manera más directa, siente las medidas del bloqueo y la agresividad de las políticas norteamericanas. Buscando con ello reiterar, de manera práctica, el cínico criterio de que la política no es contra el pueblo, sino contra el gobierno, como si ello fuera posible, tratándose en realidad no más que de un subterfugio ideológico.

Por su parte, la oficina de Intereses en la Habana, asume una actitud a imagen y semejanza de su presidente. Quita el agresivo cartel electrónico de su fachada, pero apoya sin contemplaciones las actividades de los llamados grupos disidentes, al colmo de haber enviado a Cuba un “contratista” que repartía, a la llamada disidencia,  teléfonos celulares y otros medios electrónicos, como si se tratase de un verdadero “rey mago”. La oficina de Washington en La Habana convoca a recepciones a las que no invitan a los “disidentes”, pero se reúne con ellos con el portafolio cargado de suministros y  orientaciones subversivas.

Entonces, Obama, respecto a Cuba, maneja “garrote y zanahoria” de manera selectiva, buscando avanzar dentro de un proceso de subversión, vieja aspiración de los sectores de derecha en la política hacia Cuba. Tratando, al mismo tiempo, de diferenciar un poco su política hacia la Isla, de la que practica con los aliados de Cuba en el hemisferio, buscando separar a la Isla de sus más fieles y solidarios amigos.
Pero el contexto en que Obama despliega esa política hacia Cuba es bastante complejo y contradictorio. Porque el presidente enfrenta una gama de problemas que han puesto a prueba su capacidad durante el primer año de mandato. Entre ellos una crisis económica que, internacionalmente, se manifiesta en la incapacidad de Estados Unidos para desempeñar, como antes, el papel de locomotora de la economía mundial, e internamente, en la imposibilidad de sacar a la economía norteamericana  de la recesión.

-Las guerras de Irak y Afganistán, ahora extendidas a Pakistán y Yemen, sin soluciones previsibles; todas llamadas a desempeñar un papel importante dentro de la denominada estrategia de lucha contra el terrorismo, que no es mas que un  diseño imperial norteamericano  para  tratar de  equilibrar  sus debilidades económicas, por la vía del uso del  aparato militar en gran escala.

-La conflictiva región del Oriente Medio, que abarca el enfrentamiento árabe-israelí y la confrontación con Irán.

-Lo que parecía podría convertirse en una adaptación de la política norteamericana a los cambios que vienen ocurriendo en América Latina, ha devenido en un paulatino proceso de rediseño imperial del ya clásico esquema de seguridad regional. Estados Unidos hace más agresiva su política hacia los procesos de cambio en Venezuela, Ecuador, Bolivia y Nicaragua; pasea por el hemisferio a su IV Flota; instala bases en Colombia; reinstala bases en Panamá y mas recientemente,  ha aprovechando los tristes acontecimientos del terremoto en Haití,  para convertir a ese país en una base militar  de ocupación.

-La situación del prestigio internacional de Estados Unidos es muy complicada, abarcando un conjunto de ingredientes políticos que la diferencian bastante de  momentos anteriores, tanto en términos de su dinámica como del tratamiento que Estados Unidos  le  esta dando. ¿Cuales son los componentes de  esa situación?

-G. Bush dejo el prestigio de Estados Unidos en el nivel mas bajo conocido de la historia americana.

-La elección de Obama como presidente tuvo un impacto positivo  para  levantar la confianza hacia el país.

-La actitud asumida por Obama en sus discursos de campaña primero y  en los del inicio de la presidencia después, contribuyeron a reforzar la opinión internacional de que con el nuevo Presidente  habría cambios positivos en la política exterior de los Estados Unidos.

-El premio Nóbel de la Paz otorgado a Obama representó un crédito de confianza hacia el presidente.

Hoy el prestigio de Estados Unidos se complica aun más, cuando mas allá de discursos y promesas,  las políticas de Obama no están dando respuestas a las expectativas que se crearon acerca de una nueva  política exterior de Estados Unidos. Al mismo tiempo que las acciones diseñadas hasta ahora no sirven precisamente para incrementar el prestigio del país.

-Estados unidos enfrenta un record bastante negativo ante  ciertos  problemas globales:

• Medio ambiente
• Migración
• Guerra.
• Crisis Energética y Alimentaría.
• Crisis económica y Financiera.

En particular,  el reciente fracaso de la Cumbre Mundial del Medio Ambiente en Copenhague, no sólo puso de manifiesto la indisposición de Estados Unidos para  asumir una actitud negociadora global, sino que también, como mayor contaminador, esa situación lo enfrenta al mundo en un momento en que su prestigio, como potencia mundial, se encuentra en franca decadencia.

-Todos los enclaves estratégicos globales y hemisféricos, que en otros momentos apoyaron a Estados Unidos para mantener su hegemonía están fracturados. Solo la OTAN se mantiene en pie, fuertemente vinculada a  la  estrategia militar norteamericana de la llamada  guerra contra el terrorismo, que pretende utilizarla para sus propósitos de dominio militar a nivel mundial. Manifestándose que Obama no ha despojado  a la política exterior norteamericana del doble estándar  que siempre la ha caracterizado. Ejemplificándose ello, entre otros,  en los casos de la política hacia  Irán y Palestina. Por lo que estamos ante un accionar internacional de Estados Unidos que no se diferencia de lo  acontecido con la administración precedente.

- Estados Unidos enfrenta un inédito  incremento de la hostilidad internacional. Además, como nunca antes los asuntos mundiales impactan dentro de la nación.
Podría decirse, que a nivel global, todos los retos que enfrenta la presidencia de Obama pueden sintetizarse en las corrientes que están empujando  hacia la aparición de un mundo multipolar. Tendencia  que incluso se manifiestan también en el histórico “traspatio” de Estados Unidos.

Obama tuvo a su favor el haber sido elegido con un nivel de esperanzas y expectativas como no se recuerdan para ningún otro presidente norteamericano, en la historia de las elecciones presidenciales en los Estados Unidos.

Al ser elegido,  contaba casi con  un 70% de popularidad, el máximo posible de alcanzar para un candidato demócrata; el otro 30% eran los votos de Bush para McCain, que Obama nunca  lograría alcanzar.

Sin embargo, hoy la popularidad de Obama, a un año de su mandato, apenas alcanza un 50%, (48 o 49 %) lo cual significa que muchos de los que apoyaron hoy están desencantados del presidente.

¿Qué ha hecho Obama, o qué no ha hecho,  para merecer un nivel de popularidad tan bajo?

Obama personificó un acontecimiento inédito  y muy  impresionante  en  la historia americana. Por eso muchos aun confían en él, otorgándole, al menos, el beneficio de la duda.

Otros, más superficiales, creen que por el solo hecho de ser negro, tener una biografía poco ortodoxa, un discurso elaborado, no haber nacido en cuna de oro y no ser un clásico político de Washington,  ya tenía que ser el mejor presidente para su país y para el mundo.

Sin duda,  Obama tuvo una meta de arrancada muy ventajosa. No sólo ganó la presidencia, sino que lo hizo con 340 votos electorales (70 más de los necesarios para ser presidente) y 6 millones de votos populares por encima de su contrincante republicano (J. McCain). Por lo que podemos afirmar, sin temor a equivocarnos, que recibió un mandato político de parte del pueblo norteamericano. Como si fuera poco, solo hasta hace unos días, (con la derrota de la Aspirante demócrata al puesto de Edward Kennedy en el Senado) su partido tuvo la mayoría en ambas cámaras del Congreso. Lo cual, a veces no representa mucho, pero es un buen dato.

¿Qué hizo Obama con todo ese reconocimiento político que recibió? ¿Qué han hecho los que llevaron a Obama a la presidencia con todo el crédito que recibieron? Porque no es posible imaginar que Obama sea el único responsable de lo que ahora está ocurriendo. Es cierto que un presidente siempre es el resultado de un diseño político. Pero el diseño debe contar con la materia prima necesaria y Obama la tiene.

Como ya decíamos en un artículo publicado en diciembre del 2008, no podíamos predecir qué haría Obama con el crédito recibido, porque su imagen, si bien se presta para levantar expectativas y las más altas simpatías, al mismo tiempo le brinda la oportunidad para actuar como el presidente más cínico y engañoso de la historia americana, sin que sea fácil descubrirlo.

Decíamos también entonces, que no debemos olvidar que el primer compromiso de Barack Obama es cumplir con las elites políticas que lo impulsaron al poder. Porque ningún candidato presidencial, sea del partido que sea, o tenga el color que tenga, puede llegar hasta donde Obama llegó si poderosas fuerzas políticas no lo identifican  como depositario de sus intereses.

Pero Obama se extralimitó cuando dejó en sus puestos a tantas personas de la administración Bush. Por ejemplo, haber puesto a Rahn Enmanuel -llamado por muchos Rambo- en una posición, que dentro de la estructura gubernamental norteamericana equivale prácticamente al rango de un primer ministro, fue un verdadero error de cálculo, a no ser que desde entonces hayan ya comenzado las concesiones de Obama.

La confianza que hoy Obama hecha por tierra, nunca tantas personas la habían puesto en manos de un candidato presidencial. Ello se expresa claramente en una encuesta realizada en 17 países, con más de 17 000 personas, con un promedio de 2 de cada 3 y mayoría en 15 de las naciones, en que todas esperaban que las relaciones de Estados Unidos con el resto del mundo mejorarían.

En una encuesta de New York Times y CBS News, de cada 5 personas consultadas, un 80% dijeron que eran optimistas sobre los próximos cuatro años de administración norteamericana. Obama hacia el final de su campaña, era identificado poco menos que como “El Salvador”. Sus discursos coherentes, inteligentes, acorralando los problemas y ofreciendo soluciones interesantes, atraían a la mayoría de los votantes. Sobre todo, si tomamos en consideración que en medio de la crisis económica, la gente necesitaba escuchar discursos que le dijeran cómo saldrían de los problemas tan serios que estaban enfrentando: la crisis hipotecaria, la crisis económica y  financiera y el creciente desempleo, para entonces. Además, aunque Obama siempre planteó cambiar las prioridades de la guerra de Irak por la de Afganistán, también había prometido traer las tropas de Irak a casa  y su actitud ante el tema de la guerra  parecía mas aceptable.

En medio de tal situación, la masa fundamental del pueblo norteamericano reaccionó, mostrando que en situaciones difíciles y ante promesas tan bien manejadas,  el pragmatismo es capaz de superponerse al racismo. Pero Obama no demoró mucho en mostrar la realidad: él no había sido elegido para beneficiar a los que masivamente le habían dado su voto, si no para hacer valer los intereses de las elites de poder que lo habían llevado a la presidencia. Nada diferente a lo que siempre ha ocurrido, sólo que ahora  mejor disfrazado.

Ni aun en el fuerte reto de atacar a la crisis económica Obama ha sido consecuente con la política que hablo al principio: darle tanto a Wall Street como a Main Street.
Salvo en la batalla por llevar adelante el plan de salud, en que Obama ha defendido más sus posiciones, en todo lo demás ha mostrado un gran sentido de maniobra, para simplemente desdecirse, cambiar el rumbo, o voltear el rostro ante acciones que no se corresponden con los compromisos contraídos.

Hay de todo en la ejecutoría de Obama durante su primer año de mandato. Pero donde con más claridad se manifiesta su cinismo o  la  incapacidad para llevar adelante sus promesas de cambio, es en el caso de la política exterior,  particularmente, hacia América Latina. Ante la evidencia de una América Latina que ya se desmarcaba fuertemente de la política estadounidense para el hemisferio, Obama adoptó desde la campaña y a principios del 2009, un discurso conciliador, con fuertes matices negociadores. Obama había dicho desde su campaña presidencial “que se sentaría a conversar con amigos y enemigos”, no excluyendo a nadie de la lista, ni siquiera a Irán, Cuba, Venezuela y Bolivia, los que representan un verdadero dolor de cabeza para la política norteamericana. Su actitud en la más reciente “Cumbre de las Américas”, no dejaba lugar a dudas, en cuanto su intención respecto a las diferencias de Estados Unidos con sus vecinos inmediatos.

Pero el golpe de estado militar en Honduras de principios del 2009, impactó de manera casi inesperada las promesas de Obama. Es a partir de entonces que Obama adopta (no sabemos si por voluntad propia) un giro negativo en sus anteriores intenciones. Pensamos que los acontecimientos que marcaron esa diferencia, fueron, primero, la actitud asumida respecto a Honduras a su  regreso de Rusia, y su interés de instalar las bases militares en Colombia. Aunque en realidad, no parece ser  Obama el que dio el primer paso, sino su secretaria de Estado, Hilary Clinton, cuando maniobró invitando a Manuel Zelaya para hablar acerca del golpe, y situó a Oscar Arias para mediar en la situación entre Zelaya y los golpistas. A partir de aquí,  Obama cedió la conducción del conflicto a su Secretaria de Estado y esta última puso las cosas en una vía que en nada se parece a las promesas que Obama había hecho acerca de un supuesto cambio de  actitud hacia América Latina. Situación en la que, sin dudas, Manuel Zelaya resultó engañado por la representante de la administración norteamericana.

Cabe la posibilidad de que la maniobra del golpe, desde su diseño, no haya sido de conocimiento de Obama, pero a su retorno de Rusia se sumó al carro puesto en movimiento por Hilary Clinton. Por lo que Obama terminó negando su intervención para solucionar lo de Honduras, mostrando una actitud, que de manera inmediata levantó la desconfianza de la mayoría de los líderes latinoamericanos y caribeños, liquidando así las esperanzas de una nueva política hacia América Latina. A partir de entonces, Obama comenzó a adoptar una actitud que lo descalifica para ser un interlocutor confiable en toda negociación política de las que debe realizar, cualquiera de ellas sumamente complicada para el prestigio de los Estados Unidos.  

¿Puede Obama, con sus giros actuales hacia la derecha, que lo aproximan  fuertemente a la política de Bush, ser un interlocutor confiable para las complejas negociaciones militares con Rusia; solucionar el conflicto árabe-israelí; conducir exitosamente las guerras en que ya está involucrado (que incluyen ahora Pakistán y Yemen); negociar los asuntos de la contaminación ambiental, del narcotráfico y mejorar su posición  ante América Latina?

Obama, durante su primer año de mandato, ha venido perdiendo la capacidad que  exhibía durante la campaña, para recuperar el prestigio global de los Estados Unidos. Ni siquiera siendo Estados Unidos la economía más poderosa y transnacionalizada del mundo, ha podido liderar, como en otras ocasiones, una  salida de la crisis económica. Obama necesita recomponer el prestigio internacional de Estados Unidos, pero cada día que pasa exhibe menos capacidad para lograrlo, estando más atado que nunca a las decisiones de la llamada guerra contra el terrorismo.

El 2009 parece haber sido un año muy difícil para Obama. Esa diferencia tan abismal entre las promesas de campaña y lo que va siendo su práctica política, le ha estado  desarticulando la administración desde el principio.

Todo presidente norteamericano, durante su mandato, se aparta de la línea desplegada durante la campaña, pero el caso de Obama, ya en su primer año, amerita un análisis más complejo. Obama, en realidad, pienso ha sobrepasado los límites en que las promesas de campaña pueden ser incumplidas. El costo moral y de confianza que hay que pagar por un giro tan bruscocomo el que Obama ha dado, es demasiado alto. Obama, habiéndose presentado como un político distinto, como el tipo “de un  pedriguí no habitual y que no hizo su carrera en los pasillos de Washington”, como el mismo ha dicho,  sin embargo, ha resultado ser tan cínico y  manipulador como un político cualquiera.

Haber hecho todas las promesas que hizo durante la campaña y haber pronunciado los discursos que hizo,  para, a tan poco tiempo de haber comenzado  su ejercicio presidencial, ya haber tomado un rumbo político que prácticamente nadie esperaba, puede parecer rentable para su persona individualmente considerada, pero como presidente está resultando más peligroso y menos confiable que G.  Bush. Este último se sabia siempre por donde venia y nunca pretendió dárselas de buena gente.
Entonces desde una perspectiva moral, Obama ha quedado en un escalón inferior al de Bush, al mentir descaradamente y haberse presentado durante la campaña como un político que difiere mucho del que ha ejecutado la presidencia en su primer año.
De continuar por los caminos que transita, Obama resultará ser definitivamente un fraude, perderá la mayoría en ambas cámaras del Congreso durante las elecciones del   2010 y ya auto preforma como no presidenciable para el 2012. Desearíamos que no se cumplieran tales predicciones; porque a pesar de todo lo negativo que Obama resultase ser, el que viene detrás posiblemente será peor.

Obama llegó a la presidencia en forma inédita y pudiera salir de ella de forma más inédita aún,  porque el grado en que Obama, hasta ahora, ha engañado al pueblo norteamericano y al mundo, le cobrará un precio extraordinario a él como presidente y a Estados Unidos como nación.

El debate interno en Estados Unidos acerca de hacia dónde debe ir el país y por qué vías, tiene que terminar en un consenso dentro del cual sean aceptados los límites que el mundo actual y la sociedad norteamericana misma están tratando de imponer  al ejercicio imperial. De lo contrario, tanto al mundo como a la nación norteamericana, le será impuesto un nivel de tensiones que dará al traste con la tranquilidad y la seguridad de todos.

Obama no llegó a la presidencia de Estados Unidos en un momento cualquiera de la historia americana, sino en  medio de una “encrucijada” en la que la nación debe decidir qué caminos  tomar.

Son muchos los problemas acumulados, que Estados Unidos debe enfrentar,  tanto internos como externos. En muchos casos no puede repetir soluciones anteriormente dadas, ni en la economía interna ni en su proyección exterior. Los escenarios han cambiado mucho, tanto los internos como los externos;  los instrumentos y políticas utilizadas para salir de las crisis económicas anteriores se han agotado; los mecanismos de dominación externa ya no funcionan como antes, el dólar atraviesa una situación muy difícil; emergen potencias que reclaman un mayor espacio dentro de la economía mundial, las fuerzas políticas contestatarias tratan de organizarse, el poder a nivel mundial está  cada vez más repartido y Estados Unidos tiene ahora menos poder.

Estados Unidos, además, ha dejado de ser esa sociedad que impactaba mucho hacia afuera y que asimilaba y subsumía, con relativa facilidad, los pocos impactos que le llegaban del exterior. Es decir, han aumentado los niveles de vulnerabilidad de una sociedad que antes parecía asimilarlo todo e integrarlo a su modo de vida: las comidas  de todas partes, las religiones, los grupos políticos, los descontentos de sus países de origen,  las migraciones, los conflictos, etc.

Estados Unidos, externamente esta perdiendo fuerza como imperio e internamente ha acumulado problemas que van convirtiendo a la sociedad norteamericana en algo que va resultando diferente respecto al grado de coherencia social y de cohesión política que antes exhibía.

Las elites políticas están preocupadas, en algunos casos asustadas y  están  generando una situación ideológica que las divide en tres grandes sectores: los que consideran que la sociedad debe cambiar para adaptarse a las nuevas condiciones de supervivencia; los que se resisten y consideran que de lo que se trata es de restaurar  el imperio que se les va de las manos; los últimos, son aquellos que aun fluctúan entre una posición y otra.

Obama, querámoslo o no,  ha asumido la administración en medio de esa situación, cuando preconizando el cambio, llegó a la presidencia, pero en un momento en que los que piensan que de lo que se trata es de restaurar el imperio y no cambiar nada,  tienen aún la supremacía, siendo esa correlación de fuerzas tan a favor de estos últimos, que a Obama no le ha quedado más remedio que asumir las posiciones que hoy tiene. Es decir, el cambio aparece como una necesidad, muchos lo reconocen, pero la correlación de fuerzas políticas, aun está a favor de los que se oponen al cambio, o al cambio como Obama lo presento al principio.

Las cosas podrían comenzar a cambiar sólo si las fuerzas progresistas que subyacen dentro de sociedad norteamericana pasaran a tener un papel más activo. Pero el grado de coherencia ideológica y de organización de esas fuerzas, así como su visión de la urgencia,  es aún muy débil .La sociedad norteamericana no se caracteriza, por lanzarse a las calles, aunque se  acumulase mucho descontento. Tendría que sufrir  un golpe  traumático que la sacara de su adormecimiento.

Exceptuando a las elites políticas de ambos partidos, las fuerzas que votaron por Obama constituyen una gama, integrada por personas que, principalmente  presionadas por la crisis económica, vieron en Obama una “tabla salvadora”, puesto que más allá de toda otra consideración, Obama  presentaba un discurso claro, al parecer sincero, con soluciones que parecían coherentes, bien fundamentadas y al parecer viables de poner en práctica. Muchos de ellos, pasado ya un primer año sin soluciones, han comenzado masivamente a abandonar el bando del presidente y se encaminan hacia el de aquellos que más les puedan ofrecer. Entre estos últimos tienen prioridad aquellos, que echando a un lado sus creencias, prejuicios y tabúes, votaron más por conveniencia que por ideología. Otros aún se mantienen firmes, pero dependiendo fuertemente de qué pueda hacer el presidente hacia el futuro inmediato.

Obama también tuvo votantes doctrinarios, menos que si se hubiera tratado de un republicano, pero que se mantendrán a su lado conservando la esperanza de una recuperación del liderazgo de quien aun ven como su presidente.

El resto esta constituido por las elites políticas. Estas últimas, ante el poco activismo que aún caracteriza la situación política interna, son las que están  liderando  el debate y trazan las pautas presionando sobre las políticas. En medio de tal situación, Obama, aunque lo deseara, no cuenta con el apoyo necesario para promover el cambio. Ni tampoco está en condiciones de apelar a una serie de sectores que solo funcionaron como coalición para darle el voto, aunque  no necesariamente  para apoyarlo en sus políticas, pues carecen de coherencia ideológica y organizativa  para hacerlo.

Entonces, la reacción de Obama puede que se deba también a que no cuenta con el apoyo necesario para  llevar adelante las políticas que prometió, cuestión esta muy propia del sistema político norteamericano, donde pertenecer a un partido no significa tener su apoyo político y donde además los partidos no existen, siendo sólo coaliciones de poder que se forman y funcionan para el momento electoral y no necesariamente para apoyar la ejecutoria presidencial. Obama puede estar pagando también esa peculiaridad del sistema político norteamericano, donde todo presidente se ve obligado a gobernar con coaliciones y consensos que se forman más bien alrededor de políticas específicas, dentro de la sociedad, las estructuras del congreso,   las elites y no necesariamente dentro del partido del presidente. Las masas y las  opiniones individuales, por su parte, cuentan muy poco dentro del mecanismo del sistema político norteamericano.

Es decir, todo el sistema político norteamericano ha resultado diseñado para que la política no sea lo dominante si no el poder del capital. Es allí, donde está el capital, donde se encuentra el verdadero poder y Obama no es más que un peón del capital. Tendrá que ir a donde el capital lo lleve y sólo tendrá espacio para ejecutar sus propias ideas, cuando estas coincidan con las del capital.
A su vez, Obama no es miembro de la elite de poder, ni pertenece a la aristocracia de Washington; Obama no es más que el manager de la compañía. No tiene conexiones orgánicas con las estructuras de poder. Es a los efectos reales de cómo y dónde se toman las decisiones, un encargado de ejecutar y no un decisor de política. Las decisiones de políticas que adopta no pueden sobrepasar ciertos límites. Sus capacidades llegan sólo hasta el punto en que le sea conveniente a los que le diseñan el libreto. Su poder es más simbólico que real.

Ningún presidente norteamericano, durante el siglo pasado y lo que va del que recién ha comenzado, ha tenido tan poco poder real como Obama. Resultando así, porque Obama es un presidente que las elites de poder están solo probando; si no da resultado,  su tránsito por el “poder” será tan fugaz e inédito como lo fue su elección para  presidente. Las  elites del partido demócrata y tal vez algunas  del republicano también, funcionaron para llevarlo a la presidencia, pero eso no quiere decir que ahora puedan garantizarle con quien gobernar  y mucho menos gobernar con  políticas  propias.

Entonces, lo más inédito no es que Obama haya resultado elegido presidente, sino que tuviese  ahora la oportunidad de realmente ejercer la presidencia, por lo que se puede decir que  Obama ha sido un presidente para pasar la difícil cota del período, pero no necesariamente para dirigir el país, y mucho menos para tener la posibilidad real de operar políticamente dentro de un momento en que no se está decidiendo simplemente cómo salir de una crisis económica o cómo superar los problemas del prestigio internacional de Estados Unidos, sino de qué rumbo dar al imperio. Para eso Obama, hasta ahora, parece no fue elegido y por tanto, no podemos estar seguros de que logre hacerlo;  mucho menos en medio de un fortalecimiento de la derecha,  con políticas poco ortodoxas y bajo un ropaje que tiende a negar la imagen del político clásico que aún predomina en Washington. Por eso el momento es tan peligroso y complejo. Es que al frente del país no hay realmente un presidente con poder, sino un conjunto de fuerzas en pugna, que desde las estructuras políticas y desde fuera de ellas, están rigiendo los destinos del país. Siempre ha sido así, recordemos el famoso “gobierno invisible”, sólo que hasta la llegada de Obama a  la presidencia, aún con sus limitaciones, los  presidentes formaban parte de las estructuras del poder real. Obama no es un poder real, es la presidencia que hasta ahora menos poder ha tenido en la historia americana. Luego, no hay razones para asombrarse. Obama es un engendro del propio sistema, dentro de un momento especifico del sistema, sólo que en un momento clave para el futuro del sistema.

Ahora el Presidente, impactado, entre otras, por la pérdida en Massachussets,   parece estar dando un giro estratégico, parece que se repliega, tratando de recuperar el liderazgo que ya ha perdido durante su primer año. Obama ha dicho recientemente,  que “… este no es momento para las transformaciones profundas”. Este parece ser, entonces,  un momento para movimientos tácticos que eviten una debacle en las elecciones legislativas de noviembre.  Objetivo que, a pesar de su importancia,  lo consideramos muy corto, porque las elecciones congresionales del 2010,  son sólo una parte de lo que Obama tiene que solucionar para llegar  presidenciable al 2012.
Obama, reunió a su equipo económico en pleno para pedirles, en público, que concentren sus esfuerzos en una atención urgente a la clase media, que según dijo el propio  Obama  “…vive  la década mas difícil que nunca ha tenido…”, por lo que se ha propuesto adoptar, entre otras, las medidas siguientes:

- Una rebaja fiscal a las familias con menos de 85,000 dólares de ingreso anual.
- Un  programa de créditos para estudiantes con menos recursos.
- Una ayuda a las personas que tengan a su cargo jubilados y enfermos.
- Facilitar a los jubilados sus planes de pensiones.
Obama insiste ahora nuevamente, pero con mayor fuerza, en la necesidad de crear empleos buenos y sostenibles. Parece que recobra la idea de darle a la economía real,  rectificando la excesiva inclinación que ha tenido hacia las finanzas.

En cuanto al plan de salud, parece recortar las ambiciones de una cobertura para toda la población y  se centra ahora en algunos aspectos de más claro apoyo popular y menos torpedeables por los republicanos que se oponen. Del seguro universal no se ha vuelto a hablar, centrándose Obama ahora en una reforma sanitaria que, según el Presidente, “… prohíba las peores prácticas de la industria aseguradora y restaure la tranquilidad a la clase media…” En realidad, lo anterior indica que Obama se enfrenta al fracaso del plan de salud.

Al parecer, el Presidente quiere ahora también probar fuerzas con la banca, obligándole a ser más disciplinada con la utilización de los fondos y evitándole hacer inversiones, tomando como cobertura el dinero de la gente. Por supuesto, evitando también,  que tomen el dinero del contribuyente y se vayan con los bolsillos llenos para sus casas, como realmente han hecho hasta ahora, sin que el Presidente hiciese nada por impedirlo.

Pero al mismo tiempo que trata de buscar buenos  empleos y disminuir impuestos, en medio de la crítica situación, Obama ha propuesto recortar los gastos sociales, pero  sin  hablar  de quitarle un centavo a los gastos militares.

Sus medidas son bastante contradictorias y no  están  tocando el fondo de las verdaderas dificultades.

Al parecer,  su aureola de hombre inteligente no le ha servido de nada, pues Obama parece estar saltando en paracaídas en medio de una tormenta. Ajustar el rumbo de ese modo, en medio del año electoral, después de tantas promesas incumplidas y con una popularidad en declive, no puede ser más que resultado de la desesperación. Al parecer el presidente espera que las medidas que ahora adopta tengan un resultado lo suficientemente efectivo y rápido como para lograr recuperarse hacia  las elecciones congresionales de noviembre. Rueda por tierra toda la inteligencia de Obama cuando piensa que eso será posible. Creo  que es demasiado tarde.

Obama, todo parece indicar, será un presidente de un solo mandato y de triste recordación para los que pusieron en él sus  esperanzas. Obama, al parecer, no ha sido mas que un “chivo expiatorio” de los sectores de poder, para pasar el ventarrón. Ojala me equivoque. No soy de los que desean que a Obama le salgan mal las cosas, porque en definitiva, ello sería como echar gasolina al horno encendido de la extrema derecha. En realidad, creo que Obama sólo podría continuar con posibilidades hacia el 2012, si logra levantar la economía y recuperar, al menos, parte del liderazgo que hasta ahora ha perdido. Aun le resta tiempo, aunque no como para perderlo en “curitas de mercuro cromo”…

Enero 30 del 2010.

*Centro de Estudios Hemisféricos y sobre Estados Unidos de La Universidad de La Habana

La emigración ha sido siempre parte esencial de la nación cubana

Posted in Eventos Politicos on Febrero 1st, 2010

Por Ricardo Alarcón de Quesada 

 

 

Ricardo Alarcón, presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular, clausuro el "Encuentro de Cubanos Residentes en el Exterior contra el Bloqueo, en Defensa de la Soberanía Nacional", en el Palacio de las Convenciones de la Habana, el 29 de enero de 2010. Foto: AIN, Marcelino Vázquez
Ricardo Alarcón, presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular, clausuro el “Encuentro de Cubanos Residentes en el Exterior contra el Bloqueo, en Defensa de la Soberanía Nacional”, en el Palacio de las Convenciones de la Habana, el 29 de enero de 2010. Foto: AIN, Marcelino Vázquez

PALABRAS DE CLAUSURA ENCUENTRO CUBANOS RESIDENTES EN EL EXTERIOR. CONTRA EL BLOQUEO, EN DEFENSA DE LA SOBERANÍA NACIONAL. 

Compatriotas:Debo comenzar evocando a Carlos Muñiz Varela y a Eulalio Negrín, mártires que aun claman por justicia.  Sus asesinos  nunca fueron castigados y han disfrutado de la protección de sucesivos gobiernos de Estados Unidos, durante más de treinta años. 

Desde que fue electo presidente el señor  Barack Obama  recibió una comunicación oficial de quien era gobernador de Puerto Rico solicitándole la publicación de los documentos que sobre el asesinato de Carlos oculta el FBI. La carta de Aníbal Acevedo no ha sido respondida. Como no han tenido respuesta las demandas de la sociedad puertorriqueña para que sean juzgados los que troncharon la vida de Santiago Mari Pesquera y cometieron otros crímenes en la isla hermana. Por salvar vidas y tratar de evitar fechorías terroristas, guardan, sin embargo, injusta y cruel prisión Gerardo Hernández Nordelo, Ramón Labañino Salazar, Antonio Guerrero Rodríguez, Fernando González Llort y Rene González Sehwerert. El presidente Obama puede liberarlos y tiene la obligación moral de hacerlo, inmediatamente y sin condiciones,   lo  que le reclaman desde todos los rincones del planeta. También esta obligado a poner fin, de una vez por todas, a la impunidad que sus antecesores dieron y él hasta ahora extiende, a Luis Posada Carriles, Orlando Bosch y al resto de la mafia terrorista que tanto dolor y sufrimiento han causado a nuestro pueblo y a otros pueblos,  incluyendo el norteamericano. Liberar a los héroes y encerrar a los criminales son pasos absolutamente necesarios para quien intenta aparecer como iniciador de un “nuevo comienzo”  en las relaciones con Cuba. La retórica y los buenos modales no bastan para ocultar los hechos que prueban que poco ha cambiado el Imperio en el último año.

Ustedes saben que la guerra económica que se le  hace a la Patria y a todos los que habitan este archipiélago se mantiene exactamente igual que en el pasado. Tampoco ha habido cambio alguno en la pretensión de imponer a Cuba el régimen político y el tipo de sociedad que con torpe arrogancia deciden en Washington, ni en la colosal campaña de mentiras y distorsión de la propaganda anticubana a la que Estados Unidos ha dedicado y dedica más recursos que todos  los entregados a su hipócrita ayuda al desarrollo de otros países. 

No olvidemos lo que reconocieron hace medio siglo y consta en documentos oficiales ya desclasificados. El propósito de esa guerra económica era castigar al pueblo cubano por apoyar a Fidel Castro causándole “hambre y sufrimientos” lo que constituye el reconocimiento explícito del carácter genocida de esa política. El genocidio más prolongado de la historia. Contra Cuba el Imperio  ha usado sobre todo el engaño y la falsificación de la realidad. Así ha sido desde la independencia de las Trece Colonias a lo largo de más de dos siglos en los que los gobernantes norteamericanos, de cualquier partido o facción, se han negado a reconocer que Cuba es una nación independiente, no es una posesión norteamericana y jamás lo será. Este año muchos países hermanos celebran el bicentenario del inicio de sus movimientos emancipadores. Cuba y Puerto Rico fueron apartadas de ese proceso pese al empeño generoso de Bolívar. La lucha nuestra fue más larga y también más cruenta y azarosa. Tuvimos que enfrentar no sólo a España, que aquí concentró un ejercito superior y mas numeroso que el antes desplegado en todo el continente, sino también la hostilidad de Estados Unidos que apoyó activamente a los colonialistas, reprimió con saña a la emigración patriótica y conspiró en lo oscuro para frustrar la noble hazaña de nuestro pueblo. “Apoderarse de Cuba”  era   “el secreto de su política” nos advirtió temprano Carlos Manuel de Céspedes. Antes que brotase en el campo de batalla la nación cubana Washington fomentaba y organizaba un fuerte movimiento anexionista, sustentado en la poderosa sacarocracia  esclavista que ejerció perniciosa influencia en la emigración antes de que surgiera el liderazgo de José Martí. Los anexionistas conspiraron contra el Padre de la Patria y  urdieron su vergonzosa e injusta deposición que condujo a la terrible derrota del Zanjón, amargo final de la guerra más prolongada, sangrienta y desigual ocurrida nunca en este continente.

Hay constantes en nuestra evolución como pueblo, claves indispensables para comprendernos que están sobradamente documentadas en una historia imposible de borrar. 

La nación cubana se forjó en una brega que  unía  indisolublemente la independencia política y la emancipación social. Lo entendieron los más ilustrados entre los  amos de esclavos que llegaron a identificar el movimiento del 10 de octubre con el inicio  de una “verdadera revolución social y socialista”; aquella contienda fue para Antonio Maceo “la guerra por la justicia”, su meta sería, en la insuperable definición martiana, “conquistar toda la justicia” El proyecto de incorporar a Cuba a los Estados Unidos, el anexionismo, promovido desde Washington, antecede al surgimiento de nuestro movimiento patriótico y llegó a ser la corriente política predominante de la oligarquía azucarera esclavista. El anexionismo no es un fenómeno  reciente ni coyuntural. Viene de un pasado ya  distante y nos ha acompañado a lo largo de la historia. Siempre ha sido alentado desde el Norte desde los tiempos de Jefferson. Entre los anexionistas criollos del siglo XIX hubo personalidades destacadas del campo académico y cultural y algunos que sacrificaron sus vidas por un ideal espurio. Patético contraste con el anexionismo  parasitario y vulgar que algunos, acarician todavía en ciertos  lugares de Miami. Entre aquellos y sus impresentables imitadores de hoy hay una brecha parecida a la que separa a W. Bush del autor de   la Declaración  de Independencia.Tampoco es la emigración cubana un  fenómeno reciente ni mucho menos  una consecuencia  del triunfo revolucionario de 1959 como se empeñan en repetir con barata ligereza los falsificadores de la historia. 

Los datos  son tercamente irrefutables. A lo largo del siglo XIX se fueron estableciendo comunidades cubanas en Estados Unidos y en territorios de la cuenca  del Caribe, que crecieron al ritmo que  avanzaba la crisis del régimen colonial. Un botón de muestra: entre febrero y septiembre  de 1869, en apenas ocho meses, sólo por el puerto de la Habana, salieron  hacia Norteamérica más de cien mil cubanos, con mucho el  mayor éxodo masivo de nuestra historia del que nunca se habla. Después de terminada la dominación española  continuó ese flujo poblacional para alcanzar niveles alarmantes en los años  posteriores a la Segunda Guerra Mundial. Hasta 1958, las estadísticas oficiales  norteamericanas mostraban tres categorías  de fuentes emisoras de emigrantes en este Hemisferio: México, en primer lugar, Cuba en segundo y un tercero que reunía a todos los demás países de América Latina y el Caribe, que sumados, no llegaban a la cifra cubana.Hace tiempo que la burocracia estadounidense está obligada a nominalizar los países uno por uno y Cuba está lejos del segundo lugar, superada por  media docena  de países que, sin embargo, tienen menos población que la nuestra. Hablamos, desde luego, de emigración legal. Si las estadísticas incluyesen a los millones de emigrantes indocumentados, ninguno de los cuales  es cubano, la isla en realidad, estaría bien abajo, en el fondo de la lista.

Todo ello a pesar de que Cuba ha recibido un trato absolutamente único, cínico y discriminatorio con la manipulación de la cuestión migratoria y su empleo como medio de desestabilización  e instrumento de propaganda en la estrategia contra la Revolución. Pieza esencial de ella ha sido y es la Ley de Ajuste Cubano promulgada en 1966 y aplicada siempre con pérfido desprecio por la vida de los cubanos y la integridad de la nación. De todas las legislaciones que allá adoptan de tiempo en tiempo  para ajustar el status de grupos de inmigrantes esta es la más perversa y discriminatoria.A diferencia de las otras piezas legislativas de ese carácter, ésta fue concebida explícitamente  para excluir de todo derecho, completamente, a decenas de miles de indocumentados cubanos que habían llegado antes del primero de enero de 1959, mientras legalizó formalmente la situación de los fugitivos del régimen batistiano y ofreció dar acogida a quienes en el futuro, por cualquier medio y arriesgando la vida, ingresaran al territorio norteamericano. 

Este es uno de los aspectos más inmorales y deshumanizados de la política anticubana practicada por Estados Unidos, con máscara demócrata o republicana, durante medio siglo. Es una política, además, insensata. Si parecido estímulo a la emigración fuese aplicado a otros países, Norteamérica sería invadida por gente del sur y los racistas blancos anglosajones deberían mudarse al Polo Norte.También es una política fracasada. Por una parte, aunque lejos de fomentar su ingreso, la persiguen, discriminan y expulsan en masa, la población latina no cubana no cesa de crecer y multiplicarse. 

Por la otra, como lo demuestran los datos oficiales antes  referidos, la inmensa mayoría de la población cubana sencillamente, dijo al Imperio: No gracias. Ningún otro pueblo durante tanto tiempo, ha afrontado desafió semejante. En la inmediata vecindad de Estados Unidos, sometido a  una feroz  guerra  económica, privado de lo mas elemental -las medicinas, por ejemplo, fueron prohibidas un  par de años antes  de la  infame Ley de Ajuste-, amenazado con la agresión militar directa  y la aniquilación nuclear , y al mismo tiempo, acosado por una incesante propaganda que lo incitaba a aceptar la insólita oferta, sólo existente para ellos, de la admisión  automática, la inmensa mayoría de los cubanos y las cubanas respondió simplemente: No gracias. Por eso hoy estamos en este archipiélago  más del doble  de las personas que lo habitaban al principio de una Revolución que triunfó poco después, que la revista Bohemia, Carteles  y otros medios expresaban su alarma ante lo que veían  como una inminente despoblación de la isla.Es cierto que consiguieron privarnos de la mitad de nuestros médicos, o sea, tres de los  seis mil que teníamos, al principio de la Revolución.  Pero hoy cifras varias veces superiores de médicos y especialistas ofrecen sus servicios a todos los cubanos en toda la isla gratuitamente y lo hacen también en otros países. Lo han estado haciendo, por ejemplo, en Haití  doce años antes que la pobre y heroica  tierra de Macandal y Louverture fuera descubierta por los  atónitos muchachos de la 82 División Aerotransportada.Ellos y muchos otros, trabajadores de la salud, la educación, la cultura, el deporte y de las más diversas ramas del saber han recorrido el mundo. Ningún  otro país del Tercer Mundo ha enviado tantos colaboradores  al exterior, ni pueden hacerlo tampoco los Organismos Internacionales dedicados a  estas faenas. Cualquiera de los cubanos y las cubanas, centenares  de miles que han cumplido y cumplen esas misiones, no necesitan mas  que  acudir a un consulado yanki para recibir de inmediato visa y residencia. Sólo un puñado  de egoístas lo han hecho y disfrutan su mezquindad inflados por la industria  del embuste. A la Isla asediada regresan para volver a salir y regresar, los hijos y los nietos de los que fuimos capaces de afrontar el acoso desde el rimer día.Compatriotas:

La  emigración ha sido siempre parte esencial de la nación cubana y de su afanosa búsqueda de la independencia y la justicia. De ella nos vino la prédica incesante de Varela y el primer periódico cubano; a ella, para organizarla y dirigirla envió la República en Armas a Francisco Vicente Aguilera, su noble y sacrificado Vicepresidente; la  recorrieron Gómez, Maceo, Martí y otros incansables luchadores y fue de su seno que el Apóstol formó el partido único de los patriotas cubanos; a ella volvieron a marchar, una y otra vez , los perseguidos y los que carecían de esperanza en la república neocolonizada; muchos  desde allá supieron continuar como los combatientes que fueron a defender la República Española, tan numerosos que formaron el batallón Antonio Guiteras dentro de la  Brigada Abraham Lincoln; a los emigrados acudió Fidel y encontró también solidaridad y apoyo. Esa solidaridad sigue dando hermosos testimonios como el documento de apoyo a la petición de nuestros Cinco Héroes presentado al Tribunal Supremo de Estados Unidos por un grupo de  eminentes académicos cubanoamericanos. 

Este año se cumplirán cincuenta del asesinato en Caracas del compañero Andrés Coba Casas coordinador del Movimiento 26 de julio, una de las primeras víctimas de la represión betancurista, patriota ejemplar, humilde trabajador y esforzado guía de la muy numerosa emigración cubana en Venezuela que tanto contribuyó a la lucha contra la dictadura de Batista. Para él nuestro homenaje.

Si la Patria ha sobrevivido, si hemos sido capaces de resistir, si pese a todo, avanzamos, es, en primer lugar por la voluntad patriótica de nuestro pueblo. Patriotismo ha habido y hay,  y mucho, en esta isla y en la emigración.

Uno de los crímenes más aborrecibles cometidos por el Imperio ha sido el de  convertir a los emigrados en rehenes y usar a algunos como instrumentos de una guerra concebida para liquidar a su propia nación.No hace falta recordar los hechos que todos conocen. Pero sí tengo que decir que la Revolución tenia el deber de defenderse frente a una agresión que provenía del exterior y empleando como regla a individuos que habían nacido en la isla. Sin renunciar jamás a esa inexcusable obligación  hemos ido abriendo espacios  de acercamiento y diálogo  y avanzamos con pie firme hacia la plena y total normalización de los vínculos, entre todos los cubanos.Este encuentro que ahora concluye será vigoroso impulso al empeño común.  Ustedes han  venido de todos los Continentes. Hemos  discutido fraternalmente que más hacer para que Cuba sea siempre mejor y más cercana a todos ustedes. Les agradecemos su participación en esta fructífera reunión.

 Adondequiera que vayan con ustedes irá Cuba. La Patria vivirá siempre, en cualquier lugar donde haya un patriota dispuesto a vivir y morir por ella.

Proclamemos hoy, mañana y siempre como lo hicieron nuestros abuelos cuando iniciaron la marcha.

 Independencia o Muerte

Viva Cuba Libre. 

Ricardo Alarcón de Quesada Palacio de las Convenciones, 29 de Enero de 2010 //


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